Un nueva baja para la Policía en manos de elementos narcoterroristas ha causado la indignación del país, especialmente de la familia de la capitana PNP y copiloto Nancy Flores Paucar, quien murió la tarde del jueves 12 tras ser gravemente herida en un ataque contra un helicóptero cuando sobrevolaba la zona de Lagunas, en el distrito cusqueño de Echarate, donde continúa la búsqueda de los 38 trabajadores secuestrados de dos empresas contratistas de Camisea.

El cobarde ataque dejó tres heridos, dos ellos se encuentran internados en el hospital de la Policía de Lima. Se trata el suboficial técnico de primera, Luis Guerrero Chumacero, y el civil Elver Huamán Corinti resultaron, quienes sufrieron impactos de bala. Este último se desempeñaba como el guía de los efectivos del orden.

También resultó herido el mayor PNP Roberto Ramos Siesnegues, piloto del helicóptero, según informó el Ministerio del Interior en un comunicado, en el cual dio detalles del hecho y lamentó la  pérdida de la oficial.

Los padres de Flores Paucar "se encuentran destrozados", reveló el padrino de la capitana, quien la recuerda como "una hija más". En diálogo con la prensa, Jorge Altamirano cuestionó que se preocupen más por los derechos humanos de los terroristas y se deje de lado a policías y militares. "El Gobierno debe terminar de una vez por todas con esa lacra", exhortó.

Fue la alcaldesa de la provincia de La Convención, Fedia Castro, quien alertó del ataque en RPP Noticias, aunque aseguraba que la aeronave policial había sido derribada en la zona de Alto Kepashiato, en el sector Lagunas.

El ministro de Defensa, Alberto Otárola, quien viajó a la zona para supervisar el rescate de los rehenes, llegó al centro de salud de Kiteni para verificar la situación de los heridos, dijo Castro.
Castro detalló a RPP que el helicóptero sobrevolaba en los alrededores del centro poblado de Kiteni a las 3 de la tarde durante las labores de búsqueda de los trabajadores secuestrados del consorcio Camisea. El incidente se produjo a las 3.20 p.m., según la fuente oficial.

Después de dejar a un grupo de policías en la zona, y cuando se disponía a alzar vuelo, la nave recibió disparos desde el monte, presuntamente por los terroristas que mantienen retenidos a los trabajadores.

El lunes, unos 100 hombres armados secuestraron a un grupo de trabajadores de empresas vinculadas al consorcio de gas de Camisea en el centro poblado de Kepashiato, un lugar selvático remoto y de muy difícil acceso.

Los secuestradores, supuestos miembros de la organización terrorista Sendero Luminoso, exigieron un rescate de 10 millones de dólares, entre otros pertrechos militares, a través de una nota manuscrita que enviaron con dos mujeres que liberaron.

La Defensoría del Pueblo del Cusco aclaró que hasta el momento permanecen secuestrados 38 trabajadores. El representante de esta institución, Silvio Campana, detalló que inicialmente fueron 41 pero liberaron al chofer, a una doctora y a una enfermera con los que los terroristas hicieron llegar su petitorio. Por versión policial y fiscal se manejaba como cifra 43.

“La información que existe hasta el momento es que se habrían dividido en dos grupos, después de eso no hay otra novedad. Un grupo se perdió en la espesura del monte en la zona de Alto Kepashiato y el otro se dirigió a Silupungo”, refirió.

El Gobierno declaró el último miércoles el estado de emergencia en el distrito de Echarate, donde se produjo el secuestro, y envió a 1.500 militares para "aislar" a los secuestradores, a los que calificó de "narcoterroristas".

Mientras el presidente Ollanta Humala Tasso pidió confiar en las acciones desplegadas por las fuerzas militares y policiales para recuperar con vida a los trabajadores secuestrados el último lunes por narcoterroristas, crece la preocupación por parte de los familiares de los rehenes. Ellos ya habían advertido que una incursión militar podría traer como consecuencia el derramamiento de sangre.