Han pasado casi 50 años y el dolor no desaparece. Primero ocurrió el terremoto y como consecuencia de ello se produjo un gigantesco aluvión que sepultó la ciudad de Yungay, en Áncash. Solo cuatro palmeras y la estatua de Cristo en lo alto del cementerio quedaron en pie, sus pobladores desaparecieron bajo toneladas de escombros.

Desprendimiento del Huascarán. Aquella vez se produjo desprendimiento de un bloque del nevado de Huascarán, a 5,000 metros de altura, provocado por el terremoto de 7,8 grados que se originó en las costas de Casma y Chimbote.Nada hacía presagiar esta catástrofe, pues la expectativa de todos los peruanos era grande por el esperado debut de nuestra selección frente a Bulgaria, en el Mundial de México 70, previsto para los primeros días de junio, pero de pronto la emoción se transformó en llanto y en un profundo dolor.

Muertos y desaparecidos. Desde entonces ha quedado una herida aún sin cerrar, pues ese nefasto 31 de mayo de 1970 a las 15.23 horas, al menos 70,000 personas murieron y de ellas unas 20,000 desaparecieron bajo toneladas de piedras y lodo. Asimismo, se contabilizaron 143,331 heridos hospitalizados y más de 3 millones de afectados.

Yungay. En Yungay, solo se salvaron los que corrieron hacia el cementerio de la ciudad, los niños que asistieron a el circo "Verolina", y 300 personas que habían asistido al estadio. El fuerte sismo, que duró 45 segundos y que parecieron una eternidad, hizo desaparecer no solo Yungay, sino también pequeños pueblos vecinos al distrito de Ranrahirca. La intensidad en la zona del Callejón de Huaylas fue de grado VII-VIII, en Huarmey VII y en Trujillo VI-VII.

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