Pistas destruidas, baches y veredas en mal estado es el escenario que día a día soportan los transportistas y vecinos de la urbanización Daniel Hoyle de Trujillo, principalmente en vías principales como la avenida Villarreal y Prolongación Santa.

En este lugar parece que recién pasaron los huaicos que en marzo del 2017 azotaron a la ciudad. Carolina Romero, alcaldesa vecinal de Daniel Hoyle, asegura que tras el Niño costero, nadie se acercó a barrer las calles y, mucho menos, a reparar las pistas.

Según dijo, autoridades no han expresado su interés en mejorar las calles a pesar que se les presentó un proyecto para la rehabilitación de pistas y construcción de sardineles.

Romero asegura que los vecinos deben barrer varias veces al día sus viviendas porque el polvo y la tierra de las pistas ingresa a sus hogares; mientras que los transportistas expresaron su malestar porque los vehículos se malogran al pasar constantemente por la zona.

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