Padre e hijo de 6 años caminaron desde Shirán hasta Otuzco para cumplir su promesa de fe. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Caren Layza

La fe por la Virgen de la Puerta es inmensa. Generalmente, el peregrinaje es el cumplimiento de una promesa por salud, unión familiar y bonanza, pero también puede ser trasmitida a manera de tradición: de generación en generación.

Este es el caso de Luis Gálvez. A él lo encontramos bajo la lluvia junto a su hijo Valentino de 6 años en la entrada de Otuzco. Cuenta que él caminó hace años hacia la capital de la fe y que decidió hacer lo mismo, acompañado de su pequeño Valentino.

Ambos lucían exhaustos por el peregrinaje, pero aun así con muchas ganas de llegar al santuario de La Mamita.

El camino que recorrieron padre e hijo fue de 30 kilómetros, aproximadamente, desde Shirán hacia Otuzco. El niño pudo resistir las 11 horas de caminata gracias al aliento de su padre. Luis aseguró que este año, su pedido era por la salud del pequeño y de toda su familia.

Se hace camino al andar

Historias como la de Luis y su hijo Valentino se ven todos los años, sobre todo en los días de fiesta en honor a la Virgen de la Puerta. Peregrinos no median tiempo ni clima para cumplir su promesa caminando hasta la milagrosa imagen. Otros de rodillas y hasta arrastrándose por el suelo. La fe es grande.

Este año, Otuzco se preparó para recibir más de 15 mil personas desde el 13 hasta el 15 de diciembre, días centrales de la festividad patronal. La majestuosa procesión de La Mamita por la plaza de armas, se realiza en medio de uno de los fervores religiosos más intensos del Perú.