Alberto Fujimori fue condenado a 25 años de prisión en fallo histórico

El septuagenario ex presidente fue hallado culpable por los crímenes de La Cantuta, Barrios Altos y los secuestros en el sótano SIE.

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Alberto Fujimori se convirtió este 7 de abril en el primer ex presidente en la historia en ser condenado por violaciones a los derechos humanos, al ser declarado culpable de todos los cargos en su contra por la Sala Penal Especial de la Corte Suprema que durante 16 meses llevó a cabo el proceso en la sede de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes) del distrito de Ate.

Fujimori, de 70 años, fue sentenciado a 25 años de pena privativa de la libertad por ser encontrado  responsable de los delitos de homicidio calificado, lesiones graves y secuestro agravado, los que se suman a la primera condena de seis años por el allanamiento de la casa de Trinidad Becerra, esposa del ex asesor de Inteligencia, Vladimiro Montesinos.

El presidente del Tribunal, César San Martín, señaló que existen pruebas suficientes para considerar que Fujimori fue autor mediato de crímenes de lesa humanidad durante su Gobierno en los casos La Cantuta, Barrios Altos y el secuestro del periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer, por lo que permanecería en prisión hasta el 10 de febrero de 2032. 

"Sí, lo está", afirmaba la secretaria de la Sala tras leer cada uno de los cargos contra el ex mandatario, quien con serenidad escuchaba cómo ha sido hallado responsable de haber comandado una estrategia antisubversiva que contemplaba la "práctica sistemática y selectiva de desapariciones forzadas y ejecuciones arbitrarias".

La Sala consideró que el ex jefe de Estado "estructuró y ejecutó" una estrategia político-militar paralela a la que divulgaba públicamente y protegió a Vladimiro Montesinos y el otrora jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Nicolás de Bari Hermoza Ríos, así como a los ejecutores materiales de los hechos, es decir, a los miembros del Grupo Colina.

Así, Fujimori fue encontrado "responsable" de las operaciones del grupo paramilitar a partir de un aparato de dominio del poder instituido desde el Servicio Nacional de Inteligencia (SIN).

El fallo también establece una serie de pagos por reparación civil de 62,400 nuevos soles a los hermanos de  aquellos fallecidos en el caso Barrios Altos y otros 20 mil dólares a favor de los herederos legales de las víctimas del caso La Cantuta.

Asimismo, indemnizar por daño extra patrimonial o inmaterial a Gorriti y Dyer con la suma de 46,800 nuevos soles cada uno.

El ex gobernante permaneció tomando apuntes mientras leían su condena, tal como su hija y congresista Keiko Fujimori; en contraste, su abogado César Nakazaki y su hijo Kenyi, se mostraron impávidos y absortos con este desenlace.

Raída Cóndor, madre de Armando Amaro, uno de los estudiantes ejecutados por el Grupo Colina, no pudo contener la emoción y terminó por derramar algunas lágrimas, tras casi 17 años de la desaparición de su hijo.  A su vez, Gisella Ortiz le sonreía con satisfacción.

Entre tanto, simpatizantes del ex presidente e integrantes de la Central de Trabajadores del Perú (CTP) se enfrentaron en lo que podría considerarse una muestra palpable de los sentimientos encontrados que generó este juicio, sobre el cual existió consenso respecto a qué ocurrió, pero no cómo ni quién dio las órdenes.

Odiado y amado en el Perú, condenado por la justicia y sus detractores y absuelto por su familia y sus simpatizantes, quienes ven el mismo caso desde diferentes laderas, Alberto Fujimori es sin duda un personaje que no pasa ni pasará desapercibido en la historia del país.