Humala condecora con Orden del Sol en Grado de Gran Cruz a Luis Bedoya

A su vez, el fundador del PPC consideró que el presidente Humala es una ´grata caja de sorpresas´, destacando a su vez su serenidad y ponderación al llegar al poder.

El presidente de la República, Ollanta Humala, entregó la Orden del Sol en Grado de Gran Cruz al fundador del Partido Popular Cristiano (PPC) Luis Bedoya Reyes, por su destacada labor a favor del país.

En una ceremonia realizada en Palacio de Gobierno, el mandatario resaltó la participación de Bedoya Reyes en la consolidación y defensa de los valores democráticos.

“Un hombre que ha utilizado como arma el diálogo, la concertación y la inteligencia”, expresó el presidente Humala al resaltar la agilidad mental y brillantez del político.

“Creo que a un luchador de su nivel y categoría el Estado no puede dejar de hacer este reconocimiento, y esperamos que los políticos aprendamos de usted. Creo que son las personas como usted que levantan el nivel de la política y ojalá hubieran más personalidades como usted porque la política necesita de buenos cuadros. Necesitamos menos escándalos y más trabajo”, afirmó.

Manifestó que para una persona que durante toda su vida busco el honor y la gloria, hoy “le corresponde la gloria y el honor”.

‘Grata caja de sorpresas’

A su turno, Bedoya Reyes dijo sentirse ‘sorprendido’ por este reconocimiento, ya que le permite comprobar que es bien valorado por el país tras años de servicio en la política del Perú.

“En política, no importa cómo se mide uno a sí mismo, lo importante y lo grato es comprobar cómo lo miran los demás a uno. Gracias señor, me ha permitido comprobar que soy bien mirado”, expresó entre aplausos de los asistentes.

Durante su discurso, consideró que el presidente Humala es “grata caja de sorpresas”, “cada vez más firme y más sereno” que son garantías para el país.

Bedoya destacó también el ‘reajuste’ hecho por Humala al llegar al poder, donde la “serenidad, la ponderación y el equilibrio” deben prevalecer.

“En este empeño en el que está, no entre el agua y el oro, sino fundamentalmente entre el progreso y la asimilación de los marginados. Hay que poner todo ese equilibrio que permite contemplar lo que la Iglesia señaló con claridad: la heredad que es la naturaleza entregada al ser humano para su servicio, debe ser respetada, pero debe ser compartida”, afirmó.