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Javier Pérez de Cuéllar en una foto de 1988, anunciando el cese de fuego entre Irak e Irán. | Fuente: AFP | Fotógrafo: MARK CARDWELL

Uno de los peruanos más universales. Javier Pérez de Cuéllar (1920-2020) deja un enorme legado en la esfera política y diplomática mundial. A lo largo de su vida desempeñó diversos cargos: el más relevante es el de la secretaría general de las Naciones Unidas, entre 1982 y 1991.

Durante sus diez años al frente de la ONU, Pérez de Cuéllar actuó como pacificador en varios conflictos internacionales.

“Fue un distinguido diplomático, internacionalista, un hombre de Estado, un demócrata y una persona que en su labor como secretario de Naciones Unidas luchó intensamente por la paz en diversos lugares del mundo donde había conflictos muy complicados”, así lo recuerda Allan Wagner, director de la Academia Diplomática del Perú.  

La lista de conflictos en el mundo en esos años es muy larga. Pérez de Cuéllar asumió un rol muy activo como líder de la ONU para lograr la pacificación en lugares muy complejos. Participó en las negociaciones de paz entre el iraquí Sadam Husein y el iraní Ruholá Jomeini en 1987. También intercedió para la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán, en los contactos de Chipre y Turquía, además tuvo un rol importante en el proceso de independencia de Namibia y en el proceso de paz para Camboya.

Su incansable labor en los conflictos mencionados y otros más ha hecho que su legado sea reconocido por todo el mundo. Ha sido descrito por quienes lo conocieron como un negociador incansable, efectivo y cauteloso.

“Pérez de Cuéllar es el diplomático negociador por antonomasia, ese es su legado. Yo pienso en su enseñanza que no hay ningún conflicto interno que no puede ser solucionado por la negociación y va a depender de cómo se maneja el proceso negociador”, señala el embajador Manuel Rodríguez Cuadros.

Javier Pérez de Cuéllar estudió Derecho en la Universidad Católica y en 1940 comenzó su carrera diplomática al incorporarse al Ministerio de Relaciones Exteriores. Cuatro años después fue nombrado secretario de la embajada en París.

Para el periodista Fernando Carvallo, el haber sido testigo del fin de la II Guerra Mundial desde Francia marcó su carrera.

“Él asistió en mayo de 1945 a la liberación de París, a la llegada del general De Gaulle, una famosa manifestación que es histórica en Francia. Él asiste ahí a los 25 años. Yo creo que haber sido testigo de ese momento, del fin de una guerra, marcó mucho su vocación a la paz y a su compromiso con las instituciones multilaterales”, indicó Carvallo.

¿Cómo impacta el legado de Pérez de Cuéllar en la nueva generación de diplomáticos? Para el ministro de Relaciones Exteriores, Gustavo Meza-Cuadra, es un símbolo y un ejemplo.

 “Es el prototipo, el símbolo de lo que uno espera de un diplomático, no solo por su gran conocimiento sino por sus habilidades como diplomática: persona sencilla de gran empatía con todos sus interlocutores. Para nosotros es un ejemplo por el rol que jugó en su segundo mandato como secretario general, resolviendo una serie de conflictos internacionales”, indicó el canciller.

Con cien años vividos, Pérez de Cuéllar fue testigo de los eventos que marcaron el siglo XX. Descanse en paz, secretario general.