El cerronismo amenaza la paz social
El cerronismo amenaza la paz social

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El líder del partido oficialista Perú Libre ha proclamado que la formación de una Asamblea Constituyente es una necesidad política para cambiar el Perú. Vladimir Cerrón precisó que su inevitable convocatoria se hará por “una vía pacifica o por una vía no pacífica”.

Es cierto que Pedro Castillo declaró que Cerrón no sería “ni siquiera portero” en su gobierno, pero lo que observamos es que el condenado fundador de Perú Libre sigue inspirando la acción de los más altos dirigentes del Ejecutivo, quienes en un momento de crisis social regresaron a la propuesta de referendo y elecciones no universales para cambiar la constitución vigente.

Cada vez resulta más claro que Pedro Castillo se muestra incapaz de asegurar la gestión del Estado y las consecuencias se hacen sentir en el creciente descontento de los ciudadanos. Con ese ánimo nos acercamos a las elecciones regionales y municipales. El oficialismo no tiene logros que mostrar. Al revés, el espectro de la corrupción recorre el entorno del presidente y remonta ahora hasta la redacción de su tesis universitaria, hace más de once años.

La suspensión del Perú de la Iniciativa de Transparencia de las Industrias Extractivas, EITI, suena como una señal de alerta sobre lo que nos podría pasar si en vez de gestionar los sectores, Castillo sigue dedicándose a gestionar su relación con Cerrón. Por lo pronto, resulta grave que ni él ni Aníbal Torres hayan reaccionado ante la amenaza que constituye anunciar la viabilidad de “vías no pacíficas” para convocar a una Asamblea Constituyente.

Cerrón no disimula la entraña leninista y totalitaria de su partido. Organizaciones como Transparencia, Pro Ética y el Acuerdo Nacional han reaccionado con rapidez y firmeza. Por parte del Ejecutivo lo que tenemos por ahora en el mejor de los casos es silencio. En el peor, sometimiento al “portero”.

Las cosas como son