Benedicto XVI denunció hoy que internet se ha convertido en un instrumento de fragmentación de la cultura y que la crítica y discernimiento de las tradiciones académicas y ética son a veces soslayadas o descuidadas.

"El uso ilimitado de portales a través de los que las personas tienen fácil acceso a indiscriminadas fuentes de informaciones puede llegar a ser un instrumento de creciente fragmentación. El conocimiento viene destruido y la compleja habilidad de crítica y discernimiento de las tradiciones académicas y éticas son a veces soslayadas y descuidadas", manifestó.

El Pontífice así lo manifestó en el encuentro interreligioso que mantuvo con representantes cristianos, judíos, musulmanes y de otras pequeñas religiones en el Instituto Pontificio Notre Dame, de Jerusalén, último acto de su apretado programa del primer día de estancia en Israel.

El Papa dijo que ciertos aspectos de la globalización y de internet han creado una vasta cultura "virtual", cuyo valor -agregó- es tan variado como sus innumerables manifestaciones y que indudablemente mucho se ha realizado para crear un sentido de unidad de toda la familia humana.

El Papa teólogo se preguntó cual puede ser la contribución de la religión a la cultura en un mundo globalizado y dijo que las religiones juntas pueden proclamar "que Dios existe y puede ser conocido, que la tierra es su creación, que nosotros somos sus criaturas".

Benedicto XVI se quejó de que cada día la voz de Dios "se escucha menos", pero que ese "vacío" no es un "vacío de silencio, al contrario es el estruendo de pretensiones egoístas, de promesas vacías y de falsas esperanzas".

El Papa exhortó a los representantes religiosos presentes a crear espacios, "oasis de paz y de reflexión profunda, en los que se pueda nuevamente oír la voz de Dios".

Benedicto XVI denunció que algunos mantienen que las voces de las diferentes religiones deben ser silenciadas, "pero nosotros sabemos -agregó- que nuestras diferencias jamás deben presentarse como "inevitables fuentes de fricciones o tensiones".

Según el Papa teólogo, esas diferencias ofrecen una espléndida oportunidad para que personas de diferentes religiones vivan juntas, en profundo respeto, estima y aprecio, animándose recíprocamente en los caminos del Dios".

Benedicto XVI visitará mañana el Domo de la Roca, en la explanada de las Mezquitas de Jerusalén y después se reunirá con el Gran Mufti, máxima autoridad musulmana.

Después se trasladará al Muro de las Lamentaciones y se reunirá con los dos grandes rabinos de Jerusalén. Rezará el Regina Coeli, que sustituye al ángelus en tiempo de Pascua, en el Cenáculo, donde según la tradición Jesús celebró la última cena, y por la tarde oficiará una misa en la Valle de Josafat de Jerusalén. EFE