Coronavirus: Obesidad y mortalidad por la COVID-19

Por: Manuel Mayorga Espichán, director nacional de la Facultad de Salud UPN y médico especialista en cuidados intensivos. La obesidad se ha convertido en la enfermedad metabólica más prevalente en occidente y antes de la COVID-19 era considerada una pandemia silente que afecta a 1,200 millones de personas en el mundo.

La obesidad se ha convertido en la enfermedad metabólica más prevalente en occidente y antes de la COVID-19 era considerada una pandemia silente que afecta a 1,200 millones de personas en el mundo. | Fuente: EFE

Por: Manuel Mayorga Espichán, director nacional de la Facultad de Salud UPN y médico especialista en cuidados intensivos.

La obesidad es el incremento en la composición de grasa que se traduce en un aumento del peso corporal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al sobrepeso como el índice de masa corporal (IMC) igual o mayor a 25 y la obesidad como el IMC igual o mayor de 30, con diferentes grados de severidad, considerando a la obesidad mórbida extrema con el IMC igual o mayor de 40.

La obesidad se ha convertido en la enfermedad metabólica más prevalente en occidente y antes de la COVID-19 era considerada una pandemia silente que afecta a 1,200 millones de personas en el mundo. En Perú, según datos del Instituto Nacional de Salud (INS) el 70% de adultos padece de sobrepeso-obesidad y, de manera alarmante, el 30% de escolares, cerca del 25% de adolescentes y el 40% de jóvenes se encuentran en este grupo.

La obesidad debe ser considerada una enfermedad crónica asociada a un riesgo de sufrir hipertensión, diabetes, infarto cardiaco y cerebral, cirrosis hepática e insuficiencia renal. ¿Cuál es la relación de la obesidad con la COVID-19? En dos estudios observacionales recientes realizados en pacientes con coronavirus, se encontró que la obesidad incrementaba tres veces el riesgo de sufrir un cuadro grave y morir por este virus.

Los pacientes obesos demandan grandes retos para su cuidado en la UCI que incluyen intubación difícil, dificultades en la ventilación mecánica y mayor consumo de sedantes-miorelajantes. La pronación aumenta la carga de trabajo de enfermería y existe mayor probabilidad de complicaciones secundarias (úlceras por presión, trombosis venosa, embolia pulmonar, insuficiencia renal por miolisis, neumonía bacteriana). Según información oficial publicada por el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del MINSA, la obesidad es el factor de riesgo de mortalidad por COVID-19 más importante en nuestro país, incrementando 8.86 veces la probabilidad de morir por este virus.

En Perú, una persona obesa infectada tiene un riesgo de morir (riesgo 8.86), que se duplica en un adulto mayor de 60 años (riesgo 4.45) y se triplica en un diabético (riesgo 2.70) o una persona con cáncer (riesgo 2.59). Sin embargo, a pesar de esta evidencia, el mismo MINSA modificó el documento técnico “Lineamientos para la vigilancia de la salud de los trabajadores con riesgo de exposición a la COVID-19”, cambiando la definición operativa del factor de riesgo Obesidad a un IMC igual o mayor de 40, sin explicar el sustento técnico. La epidemiología es “información para la acción” y las decisiones en salud pública deben estar sustentadas en evidencia. Estamos iniciando la fase 2 de la reactivación económica y aún estamos a tiempo de prevenir antes que lamentar.