Para tener una vida más minimalista se empieza por identificar lo esencial y eliminar todo lo demás. | Fuente: www.shutterstock.com
Bienestar

La filosofía minimalista: vivir con lo necesario

El minimalismo propone reducir en lo posible el número de objetos materiales que poseemos. Tener menos cosas nos permite tener más espacio físico y mental.

El minimalismo es el estilo de vida que siguen las personas que buscan conscientemente vivir solo con lo que realmente necesitan. Tratan de no acumular cosas para evitar el estrés que genera ser víctimas del consumismo y reducir su huella de carbono personal en el medio ambiente.

Las personas adictas a las compras suelen experimentar ansiedad y frustración por no poder adquirir todo lo que desean, así como sentimientos de culpa por derrochar el dinero. Además, según la lógica minimalista, la acumulación de objetos hace que los cambios, como una mudanza o un viaje, sean difíciles.

La idea del minimalismo es simplificar la vida y así hacerla más llevadera. De este modo valoramos aquello que realmente nos hace felices, refiere el escritor japonés Fumio Sasaki, autor del libro “Goodbye, Things”.

“Vivir solo con lo básico (…) me ha dado la oportunidad de pensar en lo que realmente significa ser feliz”, indicó el autor en una entrevista para el diario “The Guardian”. Él tomó ese paso cuando, atrapado por el consumismo, se dio cuenta de que su salario jamás le alcanzaría para comprar todo lo que anhelaba. También se percató que lo que compraba solo le daba satisfacción inmediata y siempre buscaba más. Por ello, decidió romper con el círculo vicioso y dejó de adquirir cosas por impulso. Luego empezó a deshacerse de las cosas que había acumulado por años.

Podemos determinar la cantidad de prendas que realmente usamos y deshacernos de lo que ya no nos queda o dejó de gustarnos. | Fuente: www.shutterstock.com

Para tener una vida más minimalista se empieza por identificar lo esencial y eliminar todo lo demás. Por ejemplo, podemos determinar la cantidad de prendas que realmente usamos y deshacernos de lo que ya no nos queda o dejó de gustarnos. Podemos venderlas como prendas de segundo uso para recuperar algo de lo invertido o donarlas, lo cual también es un beneficio secundario del minimalismo.

Lo mismo aplica para aquellos libros que se acumulan en los estantes. En vez de que se echen a perder por la humedad podemos donarlas a bibliotecas comunales. También podemos despejar cómodas, mesas de noche y estantes con el mismo método. Donar y ganar espacios allí donde antes no cabía ni un alfiler mejora el estado de ánimo de las personas. La solidaridad nos permite vivir emociones positivas al saber que se ayudó a quienes lo necesitaban, mientras que un espacio más libre promueve el orden y la limpieza.  

No existe un método estricto para ser minimalista, pero hay algunas técnicas que se han popularizado como vivir con solo 100 cosas o el proyecto de tener solo 33 piezas de ropa. Incluso existe el  juego denominado“30-Day Minimalism Game”, el cual consiste en retirar de nuestras vidas tres cosas al día durante un mes. También está el "entra uno sale uno" que trata de desechar algo antiguo si se compra una cosa nueva.

La idea del minimalismo es simplificar la vida y así hacerla más llevadera. De este modo valoramos aquello que realmente nos hace felices. | Fuente: www.shutterstock.com
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