La transición hacia la movilidad eléctrica puede ayudar a los países de América Latina a reducir las emisiones de gases contaminantes.
La transición hacia la movilidad eléctrica puede ayudar a los países de América Latina a reducir las emisiones de gases contaminantes. | Fuente: Shutterstock

Cada vez hay más personas eligiendo bicicletas, scooters y motocicletas que hacen uso de motores eléctricos para moverse, en lugar de vehículos que emiten gases tóxicos.  Esto es una muestra de que es posible apostar por la movilidad eléctrica y desarrollar proyectos de planificación urbana pensados en un sistema de transporte sostenible.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hacer una transición a estos sistemas de transporte en América Latina y el Caribe, traerá beneficios como la reducción de la contaminación y de la congestión vehicular en ciudades, fomentar el desarrollo de energías renovables, generar ventajas competitivas y aumentar el bienestar de toda la población.

Asimismo, es necesario recordar que el cambio debe incluir también al transporte público y, de hecho, en nuestra región, Chile es uno de los países que ya lo ha implementado, contando con la mayor flota de autobuses eléctricos. Con esto, promueve la electrificación total del sistema de transporte al 2050 y anticipa datos positivos para América Latina, como la posibilidad de evitar 1 100 millones de toneladas de C02 y ahorrar 621 000 millones de dólares anuales en gastos vinculados a transporte, electricidad y salud por la disminución de la contaminación del aire en las ciudades.

Buses eléctricos que integran el sistema de transporte público en Santiago de Chile.
Buses eléctricos que integran el sistema de transporte público en Santiago de Chile. | Fuente: Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones de Chile

¿Cuáles son las ventajas de optar por la movilidad eléctrica?

Si tenemos como objetivo construir un futuro más sostenible y hacerle frente al cambio climático, la movilidad eléctrica puede jugar un rol muy importante. Por ejemplo, según la ONU, cada autobús eléctrico puede evitar hasta 60 toneladas de emisiones de carbono al año.

Además, apostar por un transporte eléctrico y cuidar el medio ambiente tiene un impacto positivo en la salud de la ciudadanía al mejorar la calidad del aire. A continuación, te damos tres grandes razones para empezar una transición hacia la movilidad eléctrica:

1. No contamina

A diferencia de medios de transporte que usan combustibles fósiles como el petróleo para su funcionamiento, los autos eléctricos no emiten gases de efecto invernadero que impactan en el medio ambiente.

Además, tienen la particularidad de ser silenciosos y, por lo tanto, evitan la contaminación sonora. Esto se debe a que, al no necesitar un motor en combustión, no producen ruido ni vibraciones que pueden afectar la tranquilidad de los ciudadanos.  

2. Permite modernizar el transporte

La contaminación ambiental generada por partículas –como el carbono negro y el dióxido de nitrógeno– que producen los vehículos, tanto para transporte particular como público, que poseen cierta antigüedad. Por lo general, estos poseen motores de combustión que provocan elevados niveles de emisiones de gases de efecto invernadero que perjudican la calidad del aire.

De esta manera, según la ONU, la necesidad de actualizar los modelos de vehículos se convierte en una gran oportunidad para llevar a cabo proyectos piloto repartidos por todo el continente, con el fin de ganar experiencia y prepararse para integrar medios de transporte eléctricos en las flotas de transporte público.

3. Promueve ecosistemas de innovación y trabajo

La electrificación del transporte también es una oportunidad para la creación de nuevos modelos de negocio en muchas áreas, desde la digitalización hasta la producción de vehículos, pasando por el mantenimiento, la optimización y muchos otros.

De hecho, también señala que la revolución tecnológica necesaria para implementar la movilidad eléctrica supone la creación de empleos vinculados tanto al sector automovilístico como al de la energía y el de las tecnologías de la información.