Phoenix revela qué tuvo que hacer para perder 23 kilos y el impacto que ello tuvo en su salud mental. | Fuente: Composición en base a imágenes de Instagram.

Muchos rumores rodean la asombrosa pérdida de peso de Joaquin Phoenix para interpretar su aclamado rol en “Joker”, cinta que se estrenó en nuestro país el pasado jueves 3 de octubre y que ha sido alabada por la crítica, logrando ganar el León de oro en el Festival de Venecia.

A pesar de que varios portales aseguraron que el actor de 44 años comió una manzana al día para llegar al peso necesario para interpretar al Guasón; la verdad es que la dieta de Phoenix para bajar 23 kilos fue mucho más saludable que eso, y además fue supervisada por un médico, así lo ha revelado el propio actor en una entrevista. 

“No me alimentaba solo con una manzana al día. También tomaba, entre otras cosas, lechuga y judías verdes al vapor...", explicó el protagonista de “Her” en una entrevista al medio Access.

Asimismo, Phoenix reveló que estuvo a dieta durante cuatro meses para perder los 23 kilos necesarios para el papel, no obstante, todo esto lo hizo bajo supervisión médica. “Trabajé con un médico de confianza que me orientaba y se encargaba de controlar todo el proceso”, contó el actor.

El actor defendió la polémica cinta: "Acusar a un filme de glorificar la violencia es absurdo". | Fuente: Instagram

EL PELIGRO DE PERDER PESO TAN RÁPIDO

Perder 23 kilos en cuatro meses no fue nada sencillo para Phoenix, debido a que comer poco llegó a afectarlo psicológicamente, hasta llevarlo a tener la sensación de perder el control de sus propios actos.

“Uno empieza a enloquecer cuando pierde esa cantidad de peso en tan poco tiempo”, confesó y añadió que tuvo que luchar contra su gusto por los pretzels durante todo el rodaje, debido a que el director de “Joker”, Todd Phillips, solía llevar al set de rodaje estos panes de origen alemán.

“Fue realmente duro tener que contener las ganas de comérmelos”, contó riendo el actor y reveló que las cosas no se hicieron más fáciles una vez que llegó al peso planeado. “Me obsesionaba engordar apenas unos gramos. Al final desarrollas una especie de trastorno. Quiero decir, es una locura”, explicó.

Sin embargo, la delgadez le permitió realizar movimientos que nunca antes había podido hacer, algo que aportó personalidad a su personaje. "Había previsto que con la pérdida de peso sentiría insatisfacción, hambre, debilidad y una especie de vulnerabilidad. Pero no pensé en la sensación de fluidez a la que llegué", confesó.

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