Romper estructuras, abrir una puerta

J. Fitzgerald dice: “El cambio es ley de vida. Cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro".

Claudia Draghi

Claudia Draghi

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La vida suele darnos varias señales como buscando que nos demos cuenta de que hay algo que no está funcionado bien para nosotros. Señales como, por ejemplo, situaciones que recurrentemente nos generan ansiedad, dolores de cabeza, fastidios estomacales o contracturas musculares. O, aquellas relaciones a las que nos aferramos y nos dejan esa sensación de vacío, fastidio o infelicidad.

Entonces, lo que nos da miedo no es el cambio si no la perdida asociada a ese cambio.
Entonces, lo que nos da miedo no es el cambio si no la perdida asociada a ese cambio. | Fuente: AFP

Es claro que los cambios profundos no son tarea fácil y sin darnos cuenta, luchamos por mantener las cosas como están, a pesar del dolor. Sin embargo, cuando nos atrevemos a dar el paso, nos abrimos a la posibilidad de ver todo lo que nos estábamos perdiendo por permanecer atados a una realidad conocida.

 

Hace un tiempo tuve una sesión de coaching con un cliente (a quien llamaremos Mariano) quien empezó la conversación diciendo “se me han roto todas las estructuras y me siento perdido”. Mariano es padre de 2 niños y está separado desde hace más de dos años. Me llamó porque su esposa le había pedido formalizar la separación y firmar el divorcio. Me comentó que, si bien no se sentía enamorado, no estaba dispuesto a perder a su familia.

 

Bajo esta premisa, empecé a indagar sobre el concepto de familia que él había construido en su inconsciente. En este proceso Mariano logró tomar conciencia que, en estos dos años de no haber vivido bajo el mismo techo, ellos no habían dejado de ser familia y, lo más importante, había sido capaz de fortalecer el vínculo con sus hijos.

 

Una vez rota la estructura mental (preconcepto de familia), Mariano fue capaz de abrirse a nuevas posibilidades. Cabe mencionar que Mariano estuvo viviendo en un minidepartamento muy cerca de su oficina. Hoy ha encontrado un departamento cercano a la casa de sus hijos en el que los niños tienen sus cuartos y están ayudándolo con la decoración. Ahora, son los niños los que van de visita a su OTRA casa y no solo Mariano quien visita a los niños en LA casa. Hoy, Mariano está negociando con su pareja el proceso de divorcio buscando mantener su propósito de vida “cuidar a su familia” (considerando el nuevo concepto de familia que está construyendo para él y los suyos).

 

¿Se puede empezar de nuevo en la vida? Sí, claro que se puede, pero requiere el coraje de un ejército para “dejar ir” lo conocido. Porque empezar de nuevo, implica hacer algún cambio y todo cambio requiere dejar de lado algo. De hecho, cuando alguien afirma que el cambio nos da miedo, yo le pregunto: ¿te daría miedo que te cambie la vida haciéndote millonario?, sin duda la respuesta es: “por supuesto que no, hazme millonario, cámbiame la vida”

 

Entonces, lo que nos da miedo no es el cambio si no la perdida asociada a ese cambio. En el caso de Mariano, él tuvo que cederle el paso a una nueva versión de familia y, por lo tanto, debió perder el preconcepto que tenía y todas las implicancias emocionales, sociales, éticas y económicas que esto conlleva. Ese preconcepto que lo había hecho feliz en algún momento, hoy le estaba haciendo daño y lo llenaba de culpa y dolor. Estas emociones le estaban impidiendo dar su mejor versión ante sus hijos, su equipo y su entorno en general, lo que por supuesto, lo hacía sentir fatal.

 

Abrir una puerta nueva no significa encontrar un camino claro y lleno de flores. Seguramente (sobre todo al principio) encontrarás muchos hoyos, neblina y piedras, pero si tienes claro tu propósito de cambio y apalancas tus decisiones en tus valores, no dudes que el camino irá apareciendo a medida que vas avanzado.

Me gustaría cerrar este artículo citando a J. Fitzgerald cuando dice: “El cambio es ley de vida. Cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro.” Así que, para construir tu futuro e incorporar ese cambio que necesitas, empieza por responder las siguientes preguntas: ¿Cuáles son las estructuras mentales o emocionales que te tienen anclado y que te están impidiendo avanzar? ¿Cuáles son aquellos preconceptos y relaciones que necesitas redefinir? Anímate a dar ese primer paso y tal vez, solo tal vez, puedas reconocer las posibilidades que surgen al abrir esta nueva puerta.

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