De Codo a Codo

A pesar de la critica situación ambiental y política que vivimos, además de docenas de autoridades presas o fugadas, hay algunos respiros en materia de conservación a nivel regional que resaltar. A puertas de las elecciones regionales, el Codo del Pozuzo nos trae una señal de esperanza y compromiso de incluir los temas ambientales en nuestra elección.

La crisis ambiental que vivimos, con deforestación rampante, minería ilegal descontrolada, y en general, el descuido de nuestro patrimonio natural, también se refleja en nuestro ánimo y esperanzas. Recordemos que nuestro país no solo esta entre los cinco países considerados como “megadiversos” es cuanto a especies biológicas y de tipos de ecosistemas, sino que es el segundo país con la mayor extensión de bosque amazónico. Este Perú diverso, lleno de contrastes y desafíos, esta lleno de iniciativas que -no haciéndole caso a las tendencias nacionales, avanzan en cuidar a la “gallina de los huevos de oro” para el desarrollo sostenible, que son las áreas protegidas. Entre las varias iniciativas subnacionales, los sistemas de Áreas de Conservación Regional (y su sigla ACRs) son un caso para resaltar, y en esta me ocuparé de la ACR Codo del Pozuzo.

Además de la red de areas naturales protegidas por el estado (administrado por el SERNANP, parte del Ministerio el Ambiente), que incluyen una creativa gama de categorías de áreas diferenciadas una de la otra por los objetivos de conservación, tipos de uso y gobernabilidad, existe en nuestra legislación nacional también un sistema regional de áreas protegidas, administradas respectivamente por las regiones mismas. Ya hay más de 30 establecidas en la mayoría de las regiones, y aunque los niveles de implementación son aun incipientes, estas le dan legalidad a la conservación de los espacios y recursos, le marcan una ruta para su manejo, y promueven la participación ciudadana para su protección. A diferencia de las áreas nacionales -que apuntan a proteger ecosistemas representativos a nivel de país, las áreas regionales lo hacen a nivel de su jurisdicción regional y para su propio desarrollo y deleite. Por ejemplo, a pesar de ya existir áreas nacionales que protegen los bosques de nubes andino amazónicos (como el Parque nacional del Manu), la región San Martin también lo hace en su ACR Cordillera Escalera. Esta es parte de su plan de desarrollo regional.

Hace pocas semanas tuve el privilegio de asistir a la ceremonia del inicio de la implementación del Área de Conservación Regional Codo del Pozuzo, creada hace algo mas de un año, próxima a la hermosa ciudad del mismo nombre en la región Huánuco. Es de resaltar cómo una población, aunque aun aislada por una desafiante carretera afirmada, incorpora dentro de su identidad y orgullo local -además de exuberantes toros, la belleza de sus paisajes y bosques. Y lo digo porque el Codo del Pozuzo ya es famosa por su producción ganadera (quizá de las mejores del país), así como por su inusual herencia cultural, un conjunto de poblaciones de origen Austro-Alemán (provenientes de la vecina ciudad Pozuzo), indígenas Ashanink’a y campesinos de todos lados, que conviven protegidos por una enorme y boscosa montaña que -ellos saben, les trae las lluvias para sus pastos y cultivos, además de alimentarlos con sus recursos. Pues esta nueva ACR también les llena el corazón y es parte de su visión de futuro complementaria al desarrollo ganadero. Como parte del evento se conformó el Comité de Gestión, una figura de gobernabilidad para las áreas protegidas que se suma a la Jefatura del área misma, que además de darle participación y ojos activos a la población local, es un mecanismo democrático parte de todas las áreas protegidas sean estas nacionales o regionales. De docenas de candidatos voluntarios, incluyendo profesores de escuelas, madres de familia, se eligieron a los representantes de la población que, junto a los profesionales de la conservación, asumieron el desafío y privilegio de ser parte de la historia de su segunda área protegida (el ACR Montañas de Carpish fue la primera). El Codo del Pozuzo es de lo mas hermoso que he visto. Limpio, y lleno de pequeños negocios emprendedores -cerveza artesanal, fusiones culinarias, entre otras, ahora suma un destino turístico y una diversificación en los ingresos de la población. Al codo del Pozuzo se puede llegar de Pucallpa como de Oxapampa. Anótelo en su lista de aventuras.

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Historias como la del Codo del Pozuzo, donde mano a mano, codo a codo, la gente y sus gobiernos locales están pensando en el futuro, abundan en el Perú. A ellas se suman también las áreas protegidas nacionales (más de 70) y las privadas (más de 160). La región Huánuco tiene otras tres ACRs en preparación, y ojalá que los votantes lo tengan en cuenta para las próximas elecciones regionales. Compatriotas en todas las regiones del Perú, evalúen bien a sus candidatos, y recuerden que las políticas a favor del medio ambiente -como en el Codo del Pozuzo, nos dan de comer, nos dan trabajo, nos protegen de los desastres naturales, nos cuidan de las enfermedades y nos alimentan el corazón de orgullo de ser peruanos. Para octubre, asegúrese que su elegido(a) tengan una agenda ambiental que incluya la creación de ACRs. De cada uno de nosotros depende.

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