El profesional que siempre aprende

No busquemos al profesional perfecto sino a aquel que sabe adaptarse.

Una de las habilidades más apreciadas y solicitadas por las empresas en la actualidad es la adaptabilidad y proactividad en sus empleados. Esta habilidad tomó más notoriedad y más importancia para las empresas cuando la pandemia nos distanció y cambió la manera en la que hacíamos negocios. Sin embargo, la adaptabilidad que buscan las empresas no se refiere solamente a la capacidad de saber desenvolvernos en distintas situaciones, sino que busca profesionales que adopten una filosofía de constante aprendizaje.

Todas nuestras ideas son potenciales proyectos que pueden incrementar nuestra resiliencia y experiencia, inclusive si fracasan.
Todas nuestras ideas son potenciales proyectos que pueden incrementar nuestra resiliencia y experiencia, inclusive si fracasan. | Fuente: Andina

En nuestras actividades profesionales diarias destinamos una gran cantidad de tiempo y recursos; sin embargo, no utilizamos lo suficiente en concentrar una porción de estos en aprovechar las oportunidades de aprendizaje que tenemos. Cuando no priorizamos nuestro aprendizaje y, por tanto, nuestro crecimiento, reducimos nuestra resiliencia y nuestra capacidad de responder hábilmente ante los cambios a nuestro alrededor. Afortunadamente, tenemos oportunidades de aprendizaje a diario. Por ejemplo, la experimentación es una de las fuentes más accesibles. La experimentación nos deja probar, aprender, fallar y ajustar en el proceso hasta perfeccionar nuestra formula. Esto puede ser desde intentar realizar una actividad de manera distinta hasta proponer o idear nuestro propio proyecto. Todas nuestras ideas son potenciales proyectos que pueden incrementar nuestra resiliencia y experiencia, inclusive si fracasan.

 

Otra manera de lograrlo es aprovechar nuestro entorno social y laboral. A menudo, nuestros colegas o personas con las que trabajamos en la empresa ofrecen una opinión distinta a problemas rutinarios o situaciones laborales. Ello enriquece nuestra perspectiva y evita que caigamos en una zona de confort en donde nuestra visión y aprendizaje se limite. En algunas empresas, la política de un café o un almuerzo libre invita a que personas que no trabajan juntas puedan conocerse y explorar el trabajo y perspectiva del otro. Las empresas no buscan el profesional perfecto, sino aquel que se adecúe mejor a sus necesidades y que busque proactivamente nuevas oportunidades de crecer.

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