El prócer Bernardo Alcedo: primer músico letrado de América Latina

Todo peruano sabe que Bernardo Alcedo fue el compositor de la  música de nuestro himno nacional. Y en la efeméride de Fiestas Patrias, su composición más célebre está en la boca y en el corazón de muchos. Sin embargo, desconocemos su abundante producción musical y su teorización crítica sobre la música.

¿Qué es un músico letrado? Es un músico que une el ejercicio composicional con la elaboración teórica e intelectual. En la historia de la filosofía de la música son pocos los ejemplos de músicos letrados. Destacan en esa tradición, compositores como Claudio Monteverdi (1567-1643), Jean Philippe Rameau (1683-1764), el importante pensador y músico ilustrado Jean Jacques Rousseau (1712-1778), Richard Wagner (1813-1883), entre otros. Este tipo de compositor, plasmó en una obra teórica sus reflexiones, producto del estudio formal y  de sus propias especulaciones  sobre las artes y la música.

Nuestro compatriota, José Bernardo Alcedo, pertenece a esta importante tradición de músicos intelectuales gracias a su tratado Filosofía elemental de la música, publicado en Lima en 1869. Esta obra fue el resultado final de una vida consagrada a la labor creativa, de más de cuatro décadas en Chile (veinte años de las cuales como Maestro de Capilla en la Catedral de Santiago), al ejercicio crítico en la revista Semanario Musical del vecino país del sur (1852) y a su labor docente en el Conservatorio Nacional de Chile. Bien es sabido que Alcedo vivió en la capital chilena desde 1823 hasta 1864, siendo un animador fundamental de la vida musical de dicho país. Asimismo, es conocido que Alcedo intentó regresar al Perú varias veces para desarrollar una carrera musical en nuestro país, pero nunca se dieron las condiciones materiales y culturales para ese retorno.

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Finalmente, regresa al Perú en 1865 con la intención de contribuir al desarrollo cultural y musical de nuestra patria. Sin embargo, nunca se llegaron a plasmar sus iniciativas en un proyecto de mayor alcance, por ausencia de apoyo estatal. Pero a pesar de estas circunstancias poco favorables, Alcedo, con su propio peculio, publicó el primer tratado de filosofía de la música en América Latina, Filosofía elemental de la música, un texto que conjuga aspectos teóricos-especulativos y elementos canónicos musicales. Consciente de la dimensión inaugural de su obra en Latinoamérica, Alcedo consideró a su libro como “El fruto de más de cuarenta años de experiencia y continuas meditaciones es la obra que ofrezco a la juventud americana, que dedicada profesionalmente a la ciencia de los sonidos, dirija su conato al perfecto conocimiento de sus elementos”.

Junto a este manifiesto optimismo solidario, cuando compara el apoyo que recibía la música en Chile con la situación peruana de aquellos años, Alcedo pronunciaba con pesar: “¿Y el Perú con sus inmensas riquezas?... aquí el patriotismo y filantropía exclaman un clamoroso suspiro”. Como vemos, hay situaciones que en nuestro país no han cambiando en más de un siglo. Y el apoyo estatal y el aporte privado - de gran alcance- siguen siendo muy limitado respecto a políticas culturales. Felizmente, este  2019, la Universidad Nacional de la Música ha reeditado la obra de Alcedo para que el lector actual pueda tener acceso a las reflexiones de nuestro prócer. Y podría ser el inicio de un interés mayor por el primer intelectual de la música en América Latina.

Ad portas del Bicentenario de la República es fundamental hacer memoria de las contribuciones de nuestros pensadores, intelectuales, escritores, científicos y artistas. Y a partir de este ejercicio, repensar nuestra condición cultural  y nacional. En ese esfuerzo todas las universidades estamos obligadas a contribuir en pos de bien mayor: el Perú. 

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