Diarios sobre la COVID-19
Fang Fang, Paolo Giordano y Augusto Rubio, tres autores de diferentes nacionalidades testimonian su visión sobre la COVID-19. | Fuente: Composición

Un 2 de agosto de 1914, Franz Kafka anotó en su diario: “Alemania declara la guerra a Rusia. Por la tarde, escuela de natación”. La entrada, que habla sobre la Primera Guerra Mundial, revela la sensación de abandono del individuo ante la historia. Para Kafka, un acontecimiento crucial como este transcurre de manera tan cotidiana como ir a la piscina.

Más de cien años después, otro hecho de magnitudes históricas asola la humanidad. La guerra, sin embargo, tiene lugar en los hospitales, donde personal sanitario lucha contra el nuevo coronavirus. Y al igual que el Kafka de inicios del siglo XX, la pandemia de la COVID-19 tiene quien la testimonie. Pero esta vez no hay clases de natación. Todo está clausurado.

Sobre este encierro arrojó las primeras luces la escritora china Fang Fang, quien desde Wuhan —la ciudad china donde brotó el SARS-CoV-2—, empezó a documentar en su blog lo que entonces se consideraba como una crisis local. “Diario de Wuhan” (Seix Barral), el libro que recoge las entradas virtuales de la autora, retrata los primeros 60 días de cuarentena que vivió el país asiático.

"Diario de Wuhan" salió publicado en español bajo el sello de Seix Barral. | Fuente: Editorial Planeta

La escritora de 64 años se convirtió, así, “en cronista inmóvil de lo que estaba sucediendo a su alrededor”, según afirma el escritor Antonio Muñoz Molina en el prólogo del libro. Ella fue testigo de primera mano de un escenario que se replicaría semanas después a nivel mundial: ciudades vacías, personas encaratuladas, hospitales colapsados, ausencia de camas.

Contarle al mundo lo que veía le trajo a Fang Fang consecuencias: luchar contra el cibernacionalismo de sus compatriotas, que la acusaron de “traidora”, y los intentos de censura que el Gobierno chino suele imponer a quienes cuestionan sus comunicados oficiales. “El error más grave fue nuestra confianza ciega en el Gobierno”, confiesa ella en la introducción.

Pero el testimonio de la autora escaló a una audiencia mayor y diversos medios internacionales hicieron eco de su estremecedor relato. “Esa mujer sola encerrada en su casa ha visto y escuchado tanto, y ha llegado a tanta gente, que su fragilidad personal se ha transformado en una inmensa fortaleza, y su relato en un escándalo”, apunta Muñoz Molina.

ENTRE EL TESTIMONIO Y LA DIVULGACIÓN

En esta vocación por captar el presente de un suceso histórico, Fang Fang no estuvo sola. Desde Occidente, Paolo Giordano también se interesó por retratar las primeras reacciones que causó el nuevo coronavirus en su natal Italia con “En tiempos de contagio” (Salamandra), título que acopia 27 meditaciones escritas en medio de la cuarentena.

Aunque el libro del autor italiano tiene un aliento de diario, con anotaciones cotidianas, memorias y reflexiones acerca de sus temores, también carga con una vena científica —gracias a la formación de físico teórico de Giordano— que analiza el avance de la enfermedad en Italia, epicentro del segundo brote del nuevo coronavirus entre enero y mayo.

Así, a esa mirada personal que expone, por ejemplo, su miedo al contagio, el autor de la célebre “La soledad de los números primos” también aplica su especialidad en física de partículas para explicar, mediante conceptos matemáticos, cómo el comportamiento colectivo juega un doble papel en esta pandemia: de desencadenante y de futura solución a la desaparición del virus.

Si Giordano usa las matemáticas para sostener que “las epidemias, antes incluso de emergencias médicas, son emergencias matemáticas”, el español Jorge Carrión en “Lo viral” (Galaxia Gutenberg) parte de un falso diario, escrito también durante el confinamiento, para articular ideas en torno a la viralidad digital tan parecida a la actual pandemia.

A través de una cronología de los primeros meses de la COVID-19, el autor de “Contra Amazon” se pregunta si no será el SARS-CoV-2 el primer patógeno cyborg. O si la crisis global provocada por el nuevo coronavirus no habrá reemplazado a la caída de las Torres Gemelas de Nueva York como inicio del siglo XXI. En medio de una pandemia, Carrión continúa cuestionando la cultura contemporánea.

Paolo Giordano y Jorge Carrión
Paolo Giordano y Jorge Carrión, dos escritores que desde sus especialidades sondean la pandemia del nuevo coronavirus. | Fuente: Composición

EL TESTIMONIO PERUANO

Mientras en el mundo la crisis sanitaria empujaba a diversos escritores a dejar testimonio de sus vivencias, en Perú, un escritor ancashino hizo lo propio desde su confinamiento en Chimbote. El 21 de abril, el día de su cumpleaños, Augusto Rubio se sentó a escribir “La peste que te habita” (Arteidea), su diario sobre la pandemia.

No pensaba escribir un diario”, señaló a RPP Noticias. “Sé que los autores necesitamos distancia, a veces años, para escribir sobre un hecho histórico. En mi caso pienso lo mismo. Pero dada la coyuntura pensé en escribirlo como parte de mis memorias, un libro que tengo pendiente. Y se siente ese espíritu crítico que es parte de mi vida”, añadió.

Al igual que Fang Fang, Rubio buscaba testificar la inacción de las autoridades. “Chimbote es una ciudad invisible frente a Lima. Hasta ahora Áncash tiene cifras altas (…) Esta crisis la he vivido muy de cerca”, manifestó. Pero entre las páginas de su diario también hay lugar para la poesía y las confesiones íntimas, como aquella sobre el dolor que siente al hallarse lejos de sus hijos, quienes viven en Piura.

No es, por otro lado, la primera vez que Rubio utiliza el diario para darle forma a una creación literaria. Lo hizo antes en su novela “Fraga”, pero en esta oportunidad, según él, se ajustó a “los días que llevo y las cosas que escribo”. “El diario me parece un género poco importante para nuestra tradición literaria. Todos nos vemos condicionados por el periodo histórico que nos toca vivir. Y la peste ejerce influencia en mi vida privada”, indicó.

Agotado de términos como “nueva normalidad”, Rubio busca en “La peste que te habita” su propio lenguaje para expresar su indignación ciudadana, revisitar viejos sentimientos de abandono y amor, tomarle el pulso a una realidad llevada al límite y ajustar cuentas con la historia ancashina a la que, según advierte el autor, le hacen falta reporteros de la historia.