El maestro de ceremonias de los Tony de este año, Neil Patrick Harris, que asume esta tarea por cuarta vez, había sido de los primeros en llegar, con traje gris y corbata granate, y presumiendo de complicidad con su novio, David Burtka.

Pero al margen de quienes llegaron sin los nervios de la competición, algunos nominados también ocuparon algunos de los momentos más destacados de esta alfombra roja que paró el tráfico del Midtown de la Gran Manzana.

Tom Hanks, que opta al Tony al mejor actor por  "Lucky Guy", vistió esmoquin convencional con pajarita negra, si bien llamó la atención con su espeso bigote y presumió de matrimonio estable con una Rita Wilson vestida de azul en un vestido cuyo clasicismo se rompía con una cremallera de brillantes que lo atravesaba desde la manga hasta la pierna.

Tom Sturridge, nominado por "Orphans" en la misma categoría, apostó por el estilo "grunge", mientras que Patina Miller, finalista a la mejor actriz de musical por "Pippin", lució espectacular en un modelo de Zac Posen con corte de sirena, y juego de tules cobre un ajustado corsé.

Fiinalmente, Cindy Lauper, que podría hacer de esta su gran noche gracias a las 13 nominaciones de las que disfruta el musical que ella ha compuesto, "Kinky Boots", recuperó su excesiva y colorista estética de los años ochenta con una cresta roja y un bordado negro.

Entre los que acudieron a la gran fiesta de Broadway, también se coló el boxeador Mike Tyson, que luego incluso bailó en el número inicial de la gala, Anna Kendrick, Zachary Quinto, leyendas como Bernardette Peters, Alan Cummings o Debra Messing. 

EFE