Buenos Aires amaneció este sábado con una intensa lluvia con fuertes vientos y todos se preguntaron si las condiciones climáticas permitirán que se juegue el superclásico Boca Juniors-River Plate por la ida de la final de la Copa Libertadores.

Las calles de los alrededores del estadio de Boca, la mítica Bombonera, en el barrio homónimo, al sur de la ciudad, se fueron anegando a medida que la lluvia caía desde poco antes de las siete de la mañana.

Representantes de la Conmebol llegaron al estadio para inspeccionar la cancha, y será el chileno Roberto Tobar y su equipo arbitral quienes decidirán si la cancha está en condiciones.

Desde temprano, hinchas esperan en las inmediaciones de la Bombonera, que se colmará con 53.000 personas que alentarán a Boca ya que la hinchada visitante no tiene permitido el acceso por cuestiones de seguridad.

(Con información de AFP)

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