Mario Salas, entrenador de Sporting Cristal. | Fuente: RPP

En la final de ida del Descentralizado, el técnico de Sporting Cristal, Mario Salas, adoptó una postura que obligó a Alianza Lima a asumir un rol poco habitual y le permitió encontrar espacios al momento de atacar.

El 4 a 1 de Sporting Cristal sobre los íntimos fue inobjetable. El conjunto celeste sacó a relucir su potencial ofensivo para golpear en el marcador cada vez que llegó al área blanquiazul; sin embargo, en cuanto a las formas, la primera final en la práctica resultó siendo distinta a lo que teóricamente iba a pasar en el desarrollo del juego.

El análisis previo de la final de ida entre Alianza Lima y Sporting Cristal arrojaba un juego donde el cuadro celeste se perfilaba como el dueño de la pelota, el que iba a tomar la iniciativa a pesar de la localía íntima, que, por lo mostrado en la serie de semifinales, apelaría a neutralizar al rival para a partir de lograr ese primer objetivo, buscar agarrar descompuesto en defensa a los de Salas.

Justamente el técnico chileno preparó a un equipo que de entrada asuma una postura distinta a la de todo el año. Sporting Cristal sorprendió esperando en su campo, mientras que Alianza Lima obligado por la circunstancia fue el que tuvo la posesión los primeros minutos. Un remate de fuera del área y una intervención poco convincente de Patricio Álvarez hacían ver mejor parado a los locales.

Sin embargo, el plan de Salas “despreciar la posesión” para que al primer error en salida del rival golpear de contra con movilidad, precisión y eficacia. El plan empezó a tomar forma a los seis minutos, primer balón bien jugado de Calcaterra para Costa que tomó retrocediendo a Duclós, se metió el área y buscó cruzándola a López que cerró desde el otro sector. Gol de Cristal.

Así también nació el tiro libre para el gol de Revoredo y el 3 a 1 de Gabriel Costa dos minutos después del descuento de Adrianzén. Alianza Lima pasó en 72 horas de sorpresivo a sorprendido.


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