La selección de Estados Unidos alzó su cuarta copa del torneo mundial este domingo. | Fuente: AFP

A sus 34 años, Megan Rapinoe alzó la copa del mundo en el Mundial de Fútbol Femenino de la mano de la selección de Estados Unidos este domingo. Abiertamente homosexual desde 2012, la capitana nunca se ha guardado sus opiniones y esto no fue diferente cuando le preguntaron si iría a la Casa Blanca tras la invitación de Donald Trump

"No voy a ir a la p*** Casa Blanca”, sentenció. Rapinoe, quien metió el primer gol durante la final contra Holanda este domingo, es símbolo de la lucha por las desigualdades entre hombres y mujeres y la comunidad LGTB

 

Rapinoe recibió el premio de balón de oro. | Fuente: AFP

“Soy una protesta andante”, declaró ante una entrevista antes de celebrarse el Mundial en Francia, que contó con la presencia del presidente Emmanuel Macron en el Stade de Lyon. Rapinoe ha dado la victoria a su selección nacional y con este suma su cuarto título mundial de las ocho ediciones realizadas. 

La jugadora del Seattle Reign no se lleva la mano al corazón ni mucho menos canta el Himno de su país antes de un partido. Incluso cuando suena se arrodilla en símbolo de protesta por la brutalidad policial contras las personas afroamericanas.

La selección de Estados Unidos levantó la copa por cuarta edición consecutiva. | Fuente: AFP

Como es de costumbre, el presidente de los Estados Unidos no se quedó callado ante la respuesta de la capitana. "Megan nunca debe faltarle el respeto a nuestro país, la Casa Blanca o nuestra bandera, especialmente porque se ha hecho mucho por ella y por el equipo. Siéntete orgullosa de la bandera que llevas. Y primero debes ganar antes de hablar", escribió en su cuenta de Twitter.

“Sería una egoísta si me callase”, replica Rapinoe en más de una entrevista. Sin embargo, esta no es la única batalla de Rapinoe. En 2016 presentó una denuncia ante su federación por discriminación salarial entre su equipo y el equipo masculino. 

El pasado 8 de marzo, Día de la Mujer, volvió a presentar otra querella por tener peores condiciones de entrenamiento y de viajes que el equipo masculino. Ellas argumentaron que ganan más partidos, generan más riqueza a la federación y suman más audiencia televisiva. 

"Esto es una recompensa. Es el día más importante. Estamos locas de alegría, pero también muy cansadas. No nos rendimos (nunca), estamos unidas y nos entregamos al máximo para ganar", expresó al final del partido. 

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