Roberto Baggio, atacante de la Selección de Italia. | Fuente: AFP

Subcampeón mundial con la Selección de Italia en Estados Unidos 1994, ganador de la Serie A con Juventus y AC Milan, y Balón de Oro por ser el mejor futbolista europeo de 1993, pero no todo fue felicidad. Roberto Baggio, leyenda del fútbol italiano, arrastró duras lesiones durante su carrera y ahora, 15 años después de su retiro, confesó lo mal que la pasó.

El delantero comenzó su carrera en 1982. Tres años después, fichó por la Fiorentina. Al poco tiempo, en mayo de ese mismo 1985, sufrió una primera y seria lesión que lo afectó más de la cuenta: se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha y recibió 200 puntos internos.

"En ese momento, le pido a mi madre que me pate. Le digo 'mamá, si me quieres, mátame'", contó Baggio en el Festival del Deporte, organizad por La Gazzetta dello Sport, en Trento. Aquella lesión fue el inicio de un calvario lleno de inconvenientes en el menisco y en el tendón de la misma rodilla lesionada, además de una nueva rotura de ligamentos, pero en la izquierda, cuando ya jugaba en el Brescia (2002). 

Roberto Baggio confesó, además, que estas experiencias lo llevaron a introducirse en la religión budista, en el año 1985. "Buscaba algo que me hiciera entender que todo dependía de mí. Yo antes culpaba a los demás. Yo era la víctima y los demás eran los responsables de mi sufrimiento. El budismo me ayudó a entender que todo empieza por mí", mencionó.

El delantero hizo 314 goles oficiales, 27 de ellos en 56 partidos con la Selección de Italia, la cuarta cifra más alta en la historia de la azzurra, empate con Alessandro Del Piero.

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