Los ministros de Interior del gobierno de Berlín y los "Länder" alemanes acordaron ampliar de los tres años actuales hasta un máximo de diez la prohibición de acudir a los estadios a los hinchas que queden registrados como violentos.

La conferencia de Interior, a la que asistieron el presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Wolfgang Niersbach, y el de la Liga Alemana, Reinhard Rauball, adoptó esta decisión, incluida en el código de conducta para combatir la violencia en los estadios.

Así, se acordó también aumentar en un 50 % las dotaciones a los clubes de aficionados y demás proyectos destinados a combatir la violencia entre los seguidores de fútbol, actualmente cifradas en 25 millones de euros anuales.

Los titulares de Interior se pronunciaron asimismo a favor de reforzar las medidas en contra del acceso en los estadios con productos pirotécnicos.

En cambio, no prosperó la iniciativa de prohibir en el futuro las zonas de general o público de a pié, por no alcanzar el consenso necesario.