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Los actos de vandalismo que tuvieron lugar el pasado sábado durante un partido de fútbol en Casablanca y que se saldaron con un muerto y decenas de heridos y detenidos han suscitado una oleada de indignación entre las autoridades y los medios de comunicación.

El pasado sábado mientras se disputaba el partido entre el club de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) de Rabat y el Wydad de Casablanca, el árbitro se vio obligado a parar el juego durante media hora cuando cientos de jóvenes comenzaron a arrancar los asientos de las gradas y las barras metálicas que separaban a los hinchas de los dos equipos.

Las imágenes -retransmitidas en directo por la cadena de televisión pública- de hordas de jóvenes con piedras y barras de metal enfrentándose a las fuerzas auxiliares y a la Policía han sido calificadas por un diario como una "verdadera guerrilla civil".

La Asociación de Derechos Humanos (AMDH) confirmó a Efe la muerte de Hamza Bakkali, un joven de 20 años de la ciudad de Mequinez (norte), sin entrar en detalles.

Sin embargo las autoridades marroquíes no han realizado ninguna declaración oficial sobre el fallecimiento.

Por su parte, el periódico "Al Ahdath al Maghrebiya", que cita a la familia de la víctima, da algunos detalles que añaden más dramatismo a la muerte del joven: Bakkali, hincha del Wydad, fue golpeado en la cabeza con un objeto punzante, y tras la agresión se dirigió al Hospital Ibn Rochd de Casablanca.

Al no ser atendido, se vio obligado a marcharse, caminar hasta la estación y una vez subido en el tren perdió el conocimiento. Algunos pasajeros lo sacaron fuera del vagón y lo dejaron, inconsciente, en la estación de Sidi Kacem, donde unos desconocidos le robaron los zapatos y la chaqueta. Más tarde fue trasladado a un hospital provincial donde murió.

El ministro de Juventud y Deportes, Mohamed Uzin, condenó en un comunicado los sucesos del sábado y dijo que "estos actos de violencia que han sucedido en nuestros estadios en los últimos tiempos son deplorables y nos cuestionan a todos".

EFE