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El dictador nazi Adolf Hitler tomó hasta 74 sustancias estupefacientes durante la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial para superar diferentes problemas de salud.

El investigador alemán Norman Ohler publicó un libro titulado “Der Totale Rausch” donde afirma que el genocida estuvo drogado la mayor parte de la guerra al tomar pastillas recetadas por su médico personal, Theodor Morrel.

De acuerdo a un artículo de ABC, Ohler también corrobora que el Tercer Reich utilizó en masa el Pervitín (un derivado de la mentafetamina de cristal) para drogar a sus soldados y lograr así que se mantuvieran despiertos durante mucho más horas durante los combates.

El doctor de cabecera  del Führer le habría recetado también la metanfetamina de cristal, una droga que se suele introducir en el cuerpo por la nariz y puede provocar desde pérdida de memoria hasta comportamiento psicótico lo que explicaría los violentos cambios de humor del líder de nazismo.

El Pervitín se generalizó luego de que los médicos militares nazis determinarán que era una sustancia adecuada para ganar la guerra. Ohler ha recolectado cartas donde soldados nazis solicitaban el fármaco.

Este medicamento fue clave para las invasiones de Polonia y Francia, pues permitía a los soldados caminar más de 60 kilómetros al día.