Breivik fue condenado a 21 años por el asesinato premeditado de 77 personas, 8 tras explotar una furgoneta bomba en el complejo gubernamental de Oslo y el resto en la matanza de la isla de Utøya, al oeste de la capital en el campamento de las Juventudes Laboristas (AUF, por sus siglas en noruego) en la isla de Utøya.