Ralph Lauren y sus propuestas en tonos pastel y de aire retro, así como las más sofisticadas y sensuales de de Francisco Costa para Calvin Klein Collection pusieron fin a la Semana de la Moda de Nueva York.

"Creo que el concepto es el de erotismo romántico. No es muy delicado, pero es suave y ligero. Es una celebración de la belleza de la mujer", dijo a Efe durante una entrevista el director creativo de Calvin Klein Collection, Francisco Costa, al término de su desfile.

Costa, de origen brasileño y el diseñador insignia de la casa de moda neoyorquina, se decantó por suaves tonos beiges y arena, en la línea de los empolvados, así como los tonos crema, suaves amarillos, algunos metalizados y el clásico negro para dar a sus modelos un punto entre sensualidad y fuerza.

"Es una paleta de color que dice "femenino", con cortes y formas muy bonitos. Son tejidos muy interesantes, que se mueven muy bien", señaló Costa sobre sus creaciones en seda, algunas de ellas de doble faz, así como de los crêpés, viscosas o suaves algodones utilizados.

El resultado son unas "bellezas prerrafaelitas", señaló el mismo diseñador, que también explicó que quiso unir esa belleza "con una mujer dura, que al llevar ese toque de lencería le da algo más poderoso, combinado con los zapatos de tacón lleva la idea a una mujer de hoy".

Francisco Costa dijo también a Efe que con su colección para la próxima primavera y verano quiso "remarcar la cintura, las curvas, como una verdadera celebración de la belleza del cuerpo de la mujer, algo que no había hecho en las últimas temporadas".

Explicó también que esa exaltación de la feminidad "es más fácil en verano porque se está mas expuesto, te da el sol (...) En los vestidos hay un toque femenino que se consigue con facilidad, caen de forma sencilla, se pueden lucir con chaquetas para ser más informales".

Por su parte, Ralph Lauren, fiel a su estilo refinado y elegante, se decidió por siluetas delicadas, con prendas fluidas y de factura clásica, en tonalidades pastel para presentar su visión de la mujer en la primavera y verano de 2012.

Para el día el diseñador estadounidense se decantó por prendas fluidas, de muy primaverales tonos pastel en azul, verde jade, amarillo claro o rosa palo en diferentes sedas, combinados con jerséis con agujeros y envejecidos de forma expresa para dar un aire más romántico a la colección.

El neoyorquino, quien hizo desfilar por su clásica blanca pasarela casi sesenta modelos, presentó algunas arriesgadas combinaciones de colores y estampados para la mujer normal, como uno de los atuendos que mezclaba una blusa en seda georgette verde pálido con unos amplios pantalones en rosa coral y un chaleco en azul perla.

Para la tarde, Lauren se decantó por vestidos en gabardinas y crêpés, así como por los trajes de chaqueta, en pantalón largo y minishorts, de corte muy masculino, incluyendo corbata, y feminizados por sombreros tipo casquete, evocadores de los años veinte y complementados por largos collares de perlas y cristales tipo brillante.

La noche, un territorio en el que Lauren muestra su maestría, está dominada por vestidos largos, de cortes en apariencia sencilla y adaptados como un guante al cuerpo femenino, de pálidos y marfileños tonos, adornados con una profusión de pedrería en las faldas y adornos de plumas, y elaborados en satenes, sedas y tules.

EFE

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