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Cuatro personas fueron detenidas hoy en relación con el incendio de un rascacielos en Shanghái en el que han fallecido al menos 53 personas, mientras las investigaciones preliminares desvelaron que la causa del fuego pudo ser un error humano cometido por parte de trabajadores sin licencia.

La torre, de 28 pisos y situada en el céntrico distrito de Jingan, se encontraba en proceso de renovación cuando se desató el incendio sobre las 14.00 hora local (6.00 GMT) de ayer.

El fuego se inició en unos materiales de construcción y las llamas se propagaron a andamios e interiores durante cuatro horas.

Las primeras investigaciones sobre el origen del incendio, ordenadas esta mañana por el ministro de Seguridad Pública y máximo responsable de la policía de China, Meng Jianzhu, han llevado a la detención de cuatro soldadores sin licencia que trabajaban en el andamiaje de la décima planta del edificio como causantes del fuego.

"Los responsables del accidente serán castigados de acuerdo a la ley", dijo Meng, tras viajar a Shanghái para dirigir las tareas de búsqueda de supervivientes y ordenar una investigación de la que deberá informar al Consejo de Estado (Ejecutivo).

Meng también pidió a las autoridades locales que extremen las inspecciones de seguridad en edificios para evitar que se repita lo sucedido.

La agencia oficial Xinhua informó también de que Meng visitó a los ingresados en el hospital de Ruijin, uno de los nueve que recibió a los más de 70 heridos, la mayoría intoxicados por la aparatosa nube de humo que causaron las llamas.

Diecisiete de ellos se encuentran aún en estado crítico.

Las llamas ya han sido totalmente extinguidas en el edificio, al que hoy se han acercado cientos de personas para observar los efectos del desastre y llevar flores al recinto, pero no pudieron acercarse a él porque según las autoridades locales aún existe riesgo de derrumbe.

Un total de 25 brigadas y 61 vehículos de bomberos se desplazaron ayer al lugar, donde tres helicópteros rescataron a algunos vecinos que subieron hasta la azotea huyendo del fuego y en medio del espeso humo que complicó los trabajos.

También dificultó las tareas de rescate y el apagado del fuego, según explicó el diario local "Shanghái Daily", el hecho de que el incendio tuviera lugar en uno de los más de 15.000 rascacielos que tiene la ciudad.

La falta de helicópteros equipados para la extinción de incendios, que podrían haber acelerado los trabajos soltando agua desde arriba, o la longitud inadecuada de las escaleras, que alcanzan sólo 50 metros frente a los más de 85 de este edificio, son algunos de los problemas que ha puesto de relevancia el suceso.

Además, debido a la estrechez de las calles que rodean a la torre, situada en el cruce de las calles Jiaozhou y Yuyao, algunas de las 61 unidades enviadas al lugar no pudieron acercarse al edificio y tuvieron que quedarse en zonas cercanas.

Las autoridades locales acomodaron ayer a los más de 440 residentes afectados en hoteles cercanos al edificio, construido en 1998 y donde vivían principalmente profesores de escuelas del distrito de Jingan, muchos ya jubilados.

Este incendio es el peor que ha sucedido en los últimos años en Shanghái, y en el han muerto más personas que en los más de 4.000 que se registraron en los primeros nueve meses del año, que sumaron un total de 33 víctimas mortales y 38 heridos.

Se produce además apenas 15 días después de que la metrópoli celebrara durante seis meses uno de sus mayores eventos internacionales, la Exposición Universal que se clausuró el 31 de octubre con 73 millones de visitantes y muy pocos incidentes dignos de mención.

La capital económica de China, de 20 millones de habitantes, tiene un fuerte crecimiento económico que ha ocasionado un "boom" de la construcción de edificios e infraestructuras, aumentado por la celebración de la Exposición Universal.

 

EFE