Las y los trabajadores infantiles domésticos son a menudo explotados y, en algunos casos, las condiciones de trabajo son peligrosas: tienen poco descanso, se les priva de tener tiempo de esparcimiento, no tienen afecto ni apoyo emocional y muchas no reciben salario. 

Que los niños, niñas y adolescentes trabajen, no solucionará ningún problema, lo mejor es que inviertan su tiempo en estudiar, solo así asegurarán un mejor futuro.