Cuando corrijas hazlo a solas y si es necesario acude a la comunidad

Después de este hermoso evangelio, el Padre Clemente se pregunta, ¿seguiremos con nuestros chismes, críticas y murmuraciones? o más bien practicaremos la corrección fraterna.
RPP

Evangelio según San Mateo en el capítulo 18, versículos del 15 al 20: 

 “Si tu hermano llega a pecar, vete y corrígele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. 

Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. 

Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. 

 “Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. 

 “Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. 

Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”

P. Clemente: Queridos amigos, ¿os habéis dado cuenta de la importancia que tienen estos escasos cinco o seis versículos? Ciertamente que, todos aquellos aficionados a la chismografía y a airear los defectos de los demás, creo que hoy se van a sentir mal.

Como podréis ver, aquí Jesús nos manifiesta cuál es el camino y la pedagogía de cara a aquellos que han pecado, que han fallado. A nosotros nos encanta publicitar los pecados de la gente. ¿Será para sentirnos nosotros mejores? Pues Jesús piensa de una manera totalmente distinta:

En primer lugar: nos propone que guardemos silencio y no demos a conocer el pecado del hermano. Pero a la vez nos pide que tengamos suficiente amor para corregirle fraternalmente. Pero aquí está el detalle: “corrígele  solas, tú y él”. Que nadie se entere.

En segundo lugar: nos dice que si no nos hace caso, llamemos a dos o tres, para ver si entre los tres le logran convencer y ayudarle a salir de su propia debilidad.

En tercer lugar, y sólo en tercer lugar: decírselo a la comunidad, no al barrio ni a los periodistas. Para que el calor y el amor de todos los hermanos salven al hermano.

Y sólo en cuarto lugar, si ni siquiera quiere hacer caso a la comunidad, entonces darlo por imposible.

Fijaos cuánta delicadeza. Y sobre todo, hay aquí un detalle bien interesante. Esto vale para todos, pero de manera especial para aquellos que ejercen la autoridad. Son ellos los primeros que han de expresar su amor y su caridad, por eso añade “todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo”. Frase que todos sabemos se refiere a los que tienen el poder de llaves, es decir, autoridad en la comunidad.

Después de esto, ¿seguiremos todavía con nuestra chismografía y nuestras críticas y murmuraciones?