Ruth vio un gran potencial en los garabatos que dibujaba su pequeña hija Eva, y las tomó como base para crear hermosas pinturas surrealistas.

Ruth, una artista canadiense, pensó que nunca recuperaría la inspiración luego que sufriera un tremendo bloqueo mientras estuvo embarazada. Sin embargo, no sospechó que después de dos años su propia hija le mostraría un nuevo camino.

Además, la artista dice que usa las conversaciones entre ella y su hija como inspiración para las pinturas y cuando la niña no le comenta nada acerca de sus bosquejos, ella piensa en algo que la menor hizo o dijo durante el día.

La madre vende las obras de arte en una tienda en Toronto y dice usar las ganancias para los futuros estudios de su hija Eva.