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El documental "Familia", de los cineastas suecos Alberto Herskovitz y Mikael Wiström, ha llegado al festival de cine de la ONG Human Rights Watch para mostrar la situación de los inmigrantes y el sufrimiento de sus allegados al quedarse atrás.

La historia, que se ha proyectado en un cine de la capital británica, gira en torno a la familia Barrientos, un matrimonio peruano que vive en una precaria vivienda de un barrio marginal de Lima.

Con dos hijos mayores y uno pequeño, su vida cambia completamente cuando Nati, la matriarca del clan, decide emigrar para trabajar como empleada en un hotel de San Sebastián, en el País Vasco, en el norte de España.

La protagonista sufre muchísimo en su exilio, ya que echa de menos especialmente a su pequeño hijo Natanael, al que quiere traer con ella para que pueda estudiar en España y labrarse un porvenir.

En "Familia" se suceden los acontecimientos a lo largo del año y medio en el que Nati está fuera de casa, primero en el País Vasco y luego en Madrid, donde consigue un trabajo como empleada doméstica por el que percibe un salario de 700 euros.

El documental muestra que la calidad de vida de su familia en Perú sigue sufriendo las consecuencias de la pobreza, aunque "se ha renovado la casa" con el dinero que manda su madre, explicó Alberto Herskovitz en una entrevista a EFE.

"Nati se gasta bastante dinero para comunicarse y creo que no manda todo lo que sobra porque siente que tiene que responsabilizarse del futuro" , añadió.

En "Familia" vemos las relaciones y la intimidad de los Barrientos hasta un punto en el que a veces el filme puede hacer dudar de su veracidad al dar la falsa sensación de que los protagonistas siguen un guión.

"Los conocemos desde hace ya muchos años y esto crea una cercanía, una relación que es muy fuera de lo común en muchos sentidos" explicó Herskovitz.

No es el primer documental que este cineasta graba con la familia peruana, ya que el primer contacto que tuvieron fue para producir "Den andra stranden" (1993) ("La otra orilla"), que mostraba la realidad del matrimonio en 1975, cuando trabajaban recolectando basura.

A pesar de esta profunda relación entre directores y protagonistas, cuesta creer que podamos ver conversaciones en las que el hijo mayor de la familia pone de relieve su machismo al decirle a su esposa que desea una mujer que le "sirva".

El joven Dani, casado y con un hijo, vive bajo el mismo techo que sus padres y trabaja de cobrador para una empresa eléctrica.

Ahogado por las deudas y de personalidad difícil, Dani se enfrenta a numerosos problemas con su mujer Azucena debido a su mala actitud hacia ella y su tendencia a beber.

La relación entre este hombre conflictivo y su esposa se intercala en el documental y el espectador simplemente puede intuir situaciones que el cineasta nos confirma.

"Personalmente, fue lo más difícil del trabajo porque la cuestión de la violencia era muy evidente, el maltrato físico fue muy fuerte para mi y para mi compañero" explica Herskovitz, que dice haber estado a punto de llamar a la policía más de una vez, ante la impasibilidad de la familia que se empeñaba en justificar a Dani.

"Nosotros estamos apoyando a Azucena a nivel psicológico y económico, para que pueda ir a un abogado pedir el divorcio" agregó el cineasta.

Con este filme, vemos cómo evolucionan los roles de cada miembro de la familia mientras Nati trabaja duramente en España para complementar el sueldo de su marido.

No obstante, también notamos el giro que da su vida al mudarse a Europa, donde su trabajo da frutos a pesar de que no puede cumplir el sueño de llevar a su hijo pequeño con ella ni tampoco al resto de su familia.

"Las leyes de frontera son terribles" sentencia Herksovitz, que aboga por que Nati pueda conseguir la nacionalidad española, ya que volvió a España a los pocos meses y todavía reside allí aunque no sabe cuánto tiempo se quedará.

"Cada día se están creando pesadillas humanas a través de esta fortaleza europea y mucha gente, muchas amigas de Nati sufren abusos a muchos niveles" añade, aunque también admite que su película "a lo mejor no demuestra la realidad típica para muchos inmigrantes".

-EFE-