Las Hermanas Musulmanas abandonan el secretismo

Ante las persecuciones policiales y las detenciones que sufrieron los hombres de la Hermandad, que fue ilegalizada en 1954, los varones obligaron a las Hermanas a trabajar e incluso existir en secreto.

Tras ocho décadas de secretismo, las Hermanas Musulmanas han salido a la luz, al celebrar esta semana su primera conferencia pública para asegurar que ellas también participarán en el renacimiento de Egipto tras la revolución.

"Antes estuvimos en un Estado policial y fuimos siempre objeto de detenciones, pero ahora la revolución nos ha dado libertad y las Hermanas podemos recuperar nuestro papel", dijo a Efe Istishad, hija del fundador del grupo de los Hermanos Musulmanes, Hasan al Bana.

La rama femenina de esta organización islámica, la fuerza opositora más influyente en Egipto, fue fundada en 1932, cuatro años después de la creación del grupo de los Hermanos Musulmanes.

Pero ante las persecuciones policiales y las detenciones que sufrieron los hombres de la Hermandad, que fue ilegalizada en 1954, los varones obligaron a las Hermanas a trabajar e incluso existir en secreto.

"Hasta las visitas normales a los familiares o a las amigas nos convertían en objeto de interrogatorios de las autoridades", se quejó Istishad, cuyo nombre, que significa martirio en árabe, fue elegido por su madre porque nació en 1949, el mismo año en el que su padre fue asesinado.

Ante el veto para expresar sus opiniones en público, las Hermanas Musulmanas, que se calcula que son varios miles, hacían su trabajo de proselitismo, basado en las ideas del grupo, en mezquitas y en ONG sin identificarse como miembros de este movimiento.

En el plano político, las pocas que consiguieron presentarse a las elecciones lo tuvieron que hacer como candidatas independientes, al igual que sus colegas masculinos, perseguidos por las autoridades.

Pero para intimidarlas y disuadirlas de que se postularan a los comicios, el régimen empleaba tácticas contra sus familiares.

"Tenían que soportar la detención de sus esposos y sus hijos, una medida que utilizaba el antiguo régimen para amenazarlas y asustarlas", señaló a Efe el miembro de los Hermanos Musulmanes Seragui al Labudi.

En el pasado, Al Labudi fue dirigente de la división de las Hermanas Musulmanas, que piden posiciones de liderazgo en la organización.

"Queremos puestos de dirigentes en el grupo y en la oficina de guía (máximo órgano de la organización)", señaló Istishad, doctorada en economía.

Según esta responsable islámica, muchas Hermanas Musulmanas están preparadas para asumir cargos importantes y están dispuestas a formarse en materia de liderazgo y gestión, sobre todo porque ya no lo tienen que hacer en secreto.

Todo ha cambiado después de la revolución del 25 de enero pasado porque sus compañeros ya no están perseguidos y no les obligan a esconderse para protegerlas.

Prueba de ello es que el sábado pasado fue un día de gloria para las Hermanas Musulmanas, que pudieron reunir a 2.500 de ellas de todas las provincias egipcias en una conferencia que se celebró en público en la Universidad de Al Azhar, la institución islámica más prestigiosa del mundo árabe.

"En el pasado era imposible hacer un encuentro masivo como este. Habríamos acabado todas en la cárcel", dijo Istishad, quien aseguró que varias Hermanas participaron en las protestas durante la revolución.

Pertrechadas con sus inseparables velos, las participantes en la conferencia hablaron del papel político, sindical y social que pueden desempeñar en el renacimiento del país, y de cómo se puede desarrollar el grupo de los Hermanos Musulmanes, sobretodo, en lo que está relacionado con ellas.

Istishad piensa que la sociedad egipcia, siendo religiosa, va a dar la bienvenida a las Hermanas.

"Durante la conferencia, sentí que el espíritu de Al Bana estaba con nosotras y nos quería decir que hay que seguir en el camino para recompensar los tiempos pasados", aseguró la hija del fundador de la Hermandad.

Queda por saber si los Hermanos Musulmanes, que se niegan a que una mujer sea la presidenta del país, han permitido la salida del armario de sus Hermanas para dar un toque de modernidad al grupo o porque están convencidos de la igualdad entre sexos.

Sea como sea, las Hermanas Musulmanas están determinadas a luchar por sus derechos dentro de la organización, y quién sabe si quizá algún día algunas de ellas pueda convertirse en futura presidenta de Egipto.

EFE