Cinco palestinos han muerto hoy en los bombardeos del Ejército israelí en Gaza, lo que eleva a 23 las víctimas mortales y a más de 70 los heridos desde el comienzo, el pasado viernes, de la mayor espiral de violencia en la zona desde agosto.

Los últimos ataques han causado la muerte a dos civiles de la misma familia en el campo de refugiados de Yabalia, a un menor de 17 años en Beit Lahiya y a dos milicianos en Jan Yunes, indicaron fuentes médicas.

En el primer caso se trata de Mohamed al-Hesumi, de 65 años, y su hija Fayza, de 30, que perdieron la vida cuando un misil de la Fuerza Aérea israelí impactó en su casa cerca de la escuela Tal al-Zatra, indicó el portavoz de los servicios de emergencia en Gaza, Adham Abu Salmiya.

Fuentes del hospital Kamal Adwan, en Yabalia, señalaron a la agencia oficial palestina "Wafa" que tres palestinos resultaron heridos en dicho bombardeo, registrado a primera hora de la tarde.

Una portavoz del Ejército israelí dijo a Efe que "momentos después del disparo de cohetes contra Gedera y Ashdod (ciudades de Israel cercana a la frontera con Gaza) fue atacado el lugar en el norte de Gaza desde donde se habían lanzado los cohetes".

Horas antes, de madrugada, habían muerto los dos milicianos y el adolescente.

Este último, Nayif Shaban Qarmut, de 17 años, pereció en Beit Lahiya, por un misil lanzado por un avión de combate israelí, precisó la agencia palestina "Maan" sobre un ataque en el que resultaron heridos otros cuatro palestinos.

Las otras dos víctimas mortales, Rafat Abu Eid y Hamada Salman Abu Mutlaq, tenían 24 años y pertenecían al brazo armado de la Yihad Islámica.

El Ejército israelí mató a Abu Eid en un bombardeo aéreo contra la motocicleta de tres ruedas en la que viajaba en Jan Yunis, en el sur de Gaza, en el que resultó herido otro miliciano del mismo grupo y una viandante, dijeron testigos.

Una horas después, Abu Mutlaq fue abatido desde el aire en un ataque contra un grupo de milicianos cerca de una mezquita en un pueblo al este de Jan Yunis.

Con las víctimas de hoy se elevan a 23 los palestinos muertos -de ellos cinco civiles- desde que Israel acabara el viernes con el secretario general del grupo extremista Comités de la Resistencia Popular (CRP), Zuhair al Qaisi, en un asesinato selectivo tras el que alegó que preparaba un atentado en la frontera entre el Sinaí egipcio e Israel.

Desde entonces el sur de Israel se encuentra bajo una lluvia de cohetes disparados desde Gaza y las localidades israelíes en un radio de cuarenta kilómetros alrededor de la franja se encuentran en estado de emergencia.

Una portavoz militar dijo a Efe que a lo largo de la jornada cayeron en Israel 41 cohetes y otros 23 fueron derribados por el sistema antiaéreo "Iron Dome".

El Ejército ha contabilizado desde el viernes 153 impactos de cohetes de distinto alcance hasta un radio máximo de 40 kilómetros y 54 interceptaciones en el aire.

En Israel la ola de violencia causó el fin de semana cuatro heridos, todos ellos trabajadores de Tailandia que se encontraban en una cancha de baloncesto al aire libre.

Los cerca de 40 bombardeos de Israel, dirigidos principalmente contra lanzadores de cohetes y otros milicianos, han causado heridas a unas 75 personas, de ellos, 33 (incluidos nueve niños y varias mujeres) lo fueron anoche, cuando un misil israelí impactó en la casa de un miembro de la Yihad Islámica en Yabalia, el campo de refugiados más poblado de la franja.

Estos ataques son, según una nota del Ejército, "una respuesta directa al continuo fuego de cohetes contra el sur de Israel".

Se trata de la mayor ola de violencia en la franja y sus alrededores desde agosto pasado y la segunda mayor tras el fin de la operación "Plomo Fundido", en diciembre de 2008 y enero de 2009, en la que murieron más de 1.400 palestinos, en su mayoría civiles.

Los Comités de la Resistencia Popular y la Yihad Islámica rechazaron en las últimas horas una tregua que trata de negociar Hamás, el movimiento islamista que gobierna la franja, con el argumento de que aún necesitan tiempo para vengar la muerte de sus compañeros.

Los medios locales israelíes informaron hoy de que una de las condiciones de ambos grupos armados para aceptar un alto el fuego es que Israel deje de practicar asesinatos selectivos contra sus dirigentes, condición que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se niega a aceptar.

Los contactos para cesar las hostilidades se llevan a cabo en El Cairo, donde el Ejecutivo de Hamás ha enviado una delegación especial encabezada por su lugarteniente Mahmud A-Zahar.

EFE

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