Navidad en el altiplano y el Capac Raymi

Una de las más representativas está en el distrito de Pucará, en la provincia de Lampa, donde la festividad dura ocho días, iniciando el 23 de diciembre con la entrega de juguetes.
RPP/Referencial

La navidad es una de las fechas más sublimes que existen desde que se introdujo el cristianismo en el mundo andino, pero sin perder del todo su tradición ancestral, especialmente en el sector rural. 

En el Perú prehispánico, eran dos las celebraciones importantes en el calendario incaico: El Inti Raymi, durante el solsticio de invierno en honor al dios Sol, y el Qapaq Raymi, en el solsticio de verano y en honor al gobernante, el inca.

El primero se celebra en junio con el inicio del año nuevo andino, el 21 de este mes, mientras que el Qapaq Raymi se conmemoraba el 21 de diciembre; en este último se realizaba el “Warachikuy”, una ceremonia de iniciación de los varones jóvenes del Tawantinsuyo, ofreciendo sacrificios de animales.

Alonso Ramos Gavilán (1621) refiere que este culto precolombino sucedía en la península de Copacabana (lago Titicaca), teniendo en cuenta que toda esa área es considerada sagrada, como lugar de origen de los fundadores del Tawantinsuyo, Manco Cápac y Mama Ocllo.

A esta festividad ancestral que se celebra actualmente en varios pueblos andinos, también se le conoce como Warmi Pacha o Warmi Pascua (tiempo femenino), periodo en el que el padre deciden el futuro de sus hijos e hijas de acuerdo a su habilidades y destrezas. 

El Qapaq Raymi moderno

El historiador René Calsín Anco comenta que en tiempos más modernos, esta fecha era la elegida para designar los curacas Mallcus, Jilacatas y demás autoridades de los señoríos quechuas y aymaras.

Pasada la etapa colonial se elegía a los tenientes gobernadores, celebración que convocaba al pueblo para homenajea a sus autoridades con danzas de la zona, deliciosos potajes y el tradicional ritual a la Pachamama.

De acuerdo al calendario gregoriano, cada 21 de diciembre se realizaba esta ceremonia que convocaba a una gran fiesta local, pero por la trascendencia e influencia navideña, hoy en día se cumple cada 01 de enero.

René, en calidad de gobernador regional y por su apego las costumbres ancestrales, busca recuperar esta costumbre ancestral, y por ello este domingo 21 de diciembre eligió como escenario el distrito de Pichacani y las Chullpas de Cutimbo para nombrar a más 50 tenientes gobernadores.

Llegada de la Navidad

Con el pasar de los años y la introducción del cristianismo, de cierta forma se ha desplazado estas costumbres, pues la religiosidad ha calado profundamente y han encontrado un elemento al cual aferrarse y fortalecer la divinidad de sus apus, achachilas y otras deidades del altiplano puneño.

Todo ello es resultado de un proceso de sincretismo cultural, sin embargo, lo ancestral paso a un segundo o tercer plano para dar lugar más a una confrontación entre la fe religiosa y el apego a un gordito bonachón vestido de rojo que entrega regalos volando en un trineo conducido por renos. 

Más allá de los duros cuestionamientos de los escépticos que creen que es un inventos de grupos interesado para lucrar, en los pueblos del ande, especialmente quechuas y aymaras del altiplano, agoniza una celebración que se rehúsa a extinguirse. 

Respecto al cristianismo y la Navidad, en esta parte del país, han incorporado sus propios elementos y expresiones artísticas. Muestra de ello es la escuela pictórica de Cusco y un poco más ostentosas las festividades en honor al Niño Jesús.

Festividad del Niño Jesús

Complementado las actividades religiosas con motivo de Navidad, diversos distritos y provincias homenajean al Niño Jesús, denominando de diferente manera la festividad que realizarán en su honor.

Una de las más representativas está en el distrito de Pucará, en la provincia de Lampa, donde la festividad dura ocho días, iniciando el 23 de diciembre con la entrega de juguetes y otras obras sociales en comunidades lejanas por parte de los alferados.

Agrupaciones de danzas bailan en honor al hijo de Dios luciendo sus bellos trajes de luces y autóctonos. El 24 de diciembre la población se concentra en la Plaza de Armas para disfrutar de la carrera de caballos.

El 25 de diciembre, destacan las actividades religiosas como la misa de navidad y la imagen del Niño Jesús es paseada por los integrantes de conjuntos folclóricos y en cada altar espera recibir su bendición. El olor a incienso es infaltable en toda esta época.

El 26 de diciembre, conjuntos folklóricos en traje de luces y autóctonos participan de la parada de veneración; no obstante, la dulce Navidad se ve empañada con eventos sangrientos como las corridas de toros que cada conjunto realiza hasta el 03 de enero, contraviniendo la esencia de esta fiesta.

La música también es un elemento importantes, pues los coros de niños a ritmo de instrumentos andinos son el deleite no solo durante las celebraciones eucarísticas; si de cuanta ceremonia se realiza en diferentes entidades.

En Huancané, los Chullos Chullos, un grupo de jóvenes de cada barrios ataviados de un traje peculiar, salen a cantar por las calles a la espera de la llegada del salvador.

Con matices similares también se conmemora al Niño Jesús en las localidades de Azángaro, El Collao, Macusani y Desaguadero, en ésta última con mayor notoriedad por festejarse en la frontera con Bolivia. 

Por: Zenaida Zea

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