Rosa Canales denunció su caso a través de RPP Noticias. | Fuente: RPP

La médica Rosa Canales Cama (33) acusó a la Universidad Peruana Cayetano Heredia de expulsarla por haber denunciado hostigamiento y acoso sexual desde que ingresó para hacer su residentado, en octubre de 2015.

“Luego de mi primera denuncia administrativa, empezó la hostilidad, el acoso. Y sigo denunciando. Luego de dos años, hago la denuncia a nivel penal y el Poder Judicial. No había salida, me estaban expulsando de una manera injusta”, dijo a RPP Noticias.

Según dijo, el argumento que están utilizando para expulsarla es una supuesta copia en un trabajo y por una “inadecuación al residentado”, algo que ella considera pretextos, ya que sus calificaciones siempre fueron altas.

Además, Canales Cama denunció que ha recibido amenazas contra su vida y la de su familia. “Si tú y el cag... de tu papito siguen jod..., los vamos a quemar”, se lee en uno de los mensajes que mostró a las cámaras.

Ella aseguró que tras haber hecho público su caso ha recibido llamadas de otras residentes que por temor no han hecho las denuncias respectivas. “El objetivo es imponer poder, mantener y tener dominio para que los médicos residentes hagan todo el trabajo”.

La universidad se pronuncia

Por su lado, Melissa San Martín, abogada de la Cayetano Heredia, aseguró que la médica fue expulsada por no adecuarse al Sistema Nacional de Residentado Médico y por el incumplimiento de la normativa interna de la Facultad de Medicina.

La representante de la casa de estudios aseguró que la denunciante fue evaluada no solo de manera subjetiva, como ella alega, sino también en base a sus conocimientos. De hecho, adelantó que la prueba fue revisada incluso por un comité.

San Martín negó que la universidad esté detrás de estos mensajes amenazadores que Canales dice haber recibido. “No somos responsables, somos una institución seria”, argumentó la abogada.

La defensa legal de la Cayetano Heredia aseguró, además, que Canales Cama nunca individualizó las responsabilidades sobre los supuestos hostigamientos y acosos que sufrió durante el residentado, pese a que los representantes de la universidad se lo solicitaron insistentemente.

El caso ha quedado en manos del Segundo Juzgado de Familia, que tiene que emitir un pronunciamiento sobre este caso.

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