En julio de 2018 doce niños entre 11 y 16 años, miembros de un equipo de fútbol, quedaron atrapados en una cueva de Tailandia junto a su entrenador. | Fuente: AFP

En julio de 2018 doce niños entre 11 y 16 años, miembros de un equipo de fútbol, quedaron atrapados en una cueva de Tailandia junto a su entrenador, tras una fuerte tormenta que inundó la cavidad y les impidió su salida.

Luego de los arduos trabajos para sacar con vida a los niños y al entrenador, varias historias se tejieron alrededor de la operación de rescate, en la que murió Saman Gunan, el buceador que intentó salvar a los niños.

Según la información recogida por Infobae, el libro “The Cave”, del escritor británico Liam Cochrane, cuenta la verdadera historia del rescate. Los niños de la cueva nunca bucearon, precisa el relato que reconstruye la dramática operación que mantuvo en vilo a todo el mundo.

Los rescatistas vivían una carrera contra el tiempo, debido a las condiciones climáticas de la zona y los niveles de oxígeno que cada vez disminuían en la cueva. | Fuente: EFE

Los niños no bucearon

Los rescatistas vivían una carrera contra el tiempo, debido a las condiciones climáticas de la zona y los niveles de oxígeno que cada vez disminuían en la cueva. El equipo de rescate decidió dar prioridad a la atención médica y alimentación de los niños, quienes llevaban diez días sin comer.

La única forma de salir de la cueva era buceando; sin embargo, los rescatistas vieron difícil la idea de someter a los niños a un rápido entrenamiento de buceo debido a sus condiciones físicas y emocionales. "Si buceamos ahora, algunos podrían morir; pero si no buceamos, todos morirán y solo vamos a recoger 13 cuerpos", le dijo un experto a las autoridades que dirigían el rescate.

"Si buceamos ahora, algunos podrían morir; pero si no buceamos, todos morirán y solo vamos a recoger 13 cuerpos", le dijo un experto a las autoridades que dirigían el rescate. | Fuente: AFP

Los sedaron

A los padres se les dijo que los niños iban a salir buceando luego de un intenso entrenamiento. Los medios reportaron que los niños serían atados a una manguera de aire y cada uno nadaría con un buzo de rescate, uno adelante y otro detrás.

Según relata el libro “The Cave”, nada de eso era cierto. Los niños fueron sedados por el doctor Richard Harris, un anestesiólogo y buceador australiano, que les aplicó tres drogas: Xanax, para aliviar el miedo; ketamina, para dormirlos, y atropina, para reducir la saliva en su boca y evitar que pudieran ahogarse. Una hora después se les aplicaría una segunda inyección de ketamina para que tenga una duración de tres horas y así poder cumplir con el recorrido hasta la salida.

De esta manera, los rescatistas se inclinaron por un plan menos arriesgado pero igual de peligroso. A los niños también se les colocó máscaras de oxígeno para luego dejar que los buzos los llevaran hasta la salida de la cueva. Se les esposó para evitar que se arranquen la mascarilla en caso despertarán durante el recorrido.

Una fotografía de los niños rescatados tras una atención médica. | Fuente: EFE

El rescate

El entrenador de fútbol de los niños, también atrapado en la cueva, eligió a cuatro jóvenes para que sean los primeros en salir, entre ellos estaba Note, de 14 años, quien fue el primer niño que abandonó la cueva el pasado 8 de julio.

A Note le dieron una pastilla sedante para relajarlo, luego el doctor Harris le inyectó las tres drogas que lo dejaron inconsciente. Se le puso un equipo de buceo, un tanque de aire atado a su frente y una mascarilla. Luego de 30 segundos volvió a respirar y lo esposaron para evitar que se arranque la máscara de oxígeno.

En todo el recorrido, el buzo británico Jason Mallinson, que se sumergió con Note, tuvo el más mínimo cuidado de no chocar el cuerpo del niño con rocas o escalinatas para evitar que se despertara. “Era como arrastrar paquetes con un asa, como una bolsa de compras", señaló el buzo británico Rick Stanton. Finalmente los 12 niños y su entrenador fueron rescatados con éxito.


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