Miles de iraníes han salido a las calles en medio de una crisis económica que ha escalado a demandas políticas, marcando un desafío sin precedentes al régimen teocrático, con represión intensificada y un apagón de internet que complica la documentación de los hechos.
Las protestas antigubernamentales en Irán, que estallaron el 28 de diciembre en Teherán por la depreciación repentina de la moneda nacional, han escalado rápidamente a un movimiento masivo que abarca ciudades y pueblos en todo el país, dejando al menos 48 manifestantes muertos según grupos de derechos humanos como Human Rights Activists News Agency (HRANA) e Iran Human Rights.
Estas manifestaciones, las más grandes desde las de 2022-2023 provocadas por la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial, se distinguen por su origen en la grave crisis económica agravada por sanciones internacionales y las secuelas de la guerra con Israel y Estados Unidos el año pasado, lo que ha debilitado significativamente la autoridad del régimen.
En respuesta, el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, ha prometido no ceder ante los "vándalos" y "saboteadores", preparando el terreno para una represión más severa, mientras un apagón de internet nacional implementado el jueves ha reducido drásticamente la información saliente del país.
¿Qué motiva las protestas en Irán?
Las movilizaciones comenzaron con comerciantes del Gran Bazar de Teherán, tradicionalmente leales al régimen, enojados por el colapso del rial frente al dólar estadounidense, lo que ha provocado una inflación desenfrenada y escasez de productos básicos como aceite de cocina y pollo.
Rápidamente, las demandas económicas se entrelazaron con reclamos políticos, incluyendo reformas y el fin del régimen teocrático.
Los manifestantes han coreado consignas contra el liderazgo clerical y directamente contra Jamenei, responsabilizándolo por la crisis económica, la represión política, la corrupción y las restricciones sociales.
Irán enfrenta una combinación de factores como sanciones estadounidenses que han paralizado la economía, malestar social y tensiones internacionales por su programa nuclear y de misiles balísticos, lo que ha llevado a muchos a sentir que tienen "poco que perder", según Jiyar Gol, un correspondal de la BBC Persa.
El exiliado Reza Pahlavi, hijo del último shah, ha emergido como figura central, convocando protestas y recibiendo cánticos de apoyo en ciudades como Mashhad y Teherán, donde videos verificados por la BBC muestran multitudes izando la bandera pre-revolucionaria de 1979 y coreando a favor de la monarquía Pahlavi.
لشکر مردم معترض در وکیلآباد #مشهد
— Farzad Fattahi (@FattahiFarzad) January 9, 2026
١٩ دی ١۴٠۴#اعتراضات_سراسری
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En qué se diferencian estas protestas de las anteriores
A diferencia de las protestas de 2022-2023, impulsadas por la muerte de Mahsa Amini y centradas en derechos de las mujeres bajo el lema 'Mujer, Vida y Libertad', las actuales se originan en una crisis económica que ha desatado la indignación de los comerciantes del bazar, considerados la columna vertebral del apoyo a la República Islámica.
“Durante más de 100 años de historia iraní, los comerciantes del bazar han sido actores clave en todos los principales movimientos políticos de Irán”, declaró a CNN Arang Keshavarzian, profesor asociado de estudios de Oriente Medio e islámicos en la Universidad de Nueva York.
Las manifestaciones han alcanzado más de 100 ciudades, incluyendo regiones étnicas como áreas kurdas y baluchis, y han visto un apoyo creciente a Pahlavi, quien propone un gobierno de transición democrático.
“No logramos unirnos bajo una fuerte oposición la última vez [2022], pero hemos aprendido la lección”, dijo Mehnaz, una manifestante de 46 años, a The Guardian.
Además, grupos de derechos humanos como Human Rights Watch (HRW) han documentado patrones similares de represión, pero con una determinación endurecida de los manifestantes, quienes han respondido con piedras a los disparos de las fuerzas de seguridad.
El jefe del poder judicial, Gholamhossein Mohseni Ejei, advirtió que las consecuencias serían “decisivas, máximas y sin ninguna indulgencia legal”, mientras el fiscal de Teherán, Ali Salehi, indicó que manifestantes armados enfrentarían cargos de “Moharebeh” (hacer la guerra contra Dios), punible con la muerte.
Cómo está reaccionando el régimen iraní
El ayatolá Ali Jamenei, en su primer discurso desde el inicio de las protestas, describió a los manifestantes como “vándalos” y “saboteadores” que actúan para “hacer feliz al presidente de otro país”, refiriéndose a Donald Trump, según reportaron medios como The Guardian y Al Jazeera.
Las autoridades han implementado un apagón total de internet desde el jueves, confirmado por el gobierno y que ha durado más de 24 horas, reduciendo la conectividad al 1% de los niveles normales, según NetBlocks, plataforma que monitorala libertad de acceso a internet.
Esto ha obstaculizado la documentación de la reacción del régimen, pero videos filtrados a través de Starlink muestran protestas en Teherán y heridos en ciudades como Fardis, Karaj.
El jefe del poder judicial, Gholamhossein Mohseni Ejei, advirtió que las consecuencias serían “decisivas, máximas y sin ninguna indulgencia legal”, mientras el fiscal de Teherán, Ali Salehi, indicó que manifestantes armados enfrentarían cargos de “Moharebeh” (hacer la guerra contra Dios), punible con la muerte.
Los medios estatales han acusado a "agentes terroristas" de Estados Unidos e Israel de instigar la violencia, reportando capturas de supuestos espías del Mossad y proyectando imágenes de normalidad con manifestaciones progubernamentales. Y organismos como el Consejo Supremo de Seguridad Nacional han prometido "cero indulgencia" hacia "vándalos armados".
Al ser conultado sobre los acontecimiento en Irán, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha amenazado con intervenir si hay masacres, afirmando que “les golpearemos muy duro donde más les duele”, mientras Pahlavi pidió directamente su ayuda para "abrumar a las fuerzas de seguridad".
Grupos como HRW y Amnistía Internacional han condenado las detenciones masivas y el uso de fuerza letal, documentando al menos 28 muertes por disparos entre el 31 de diciembre y el 3 de enero.