Bestia Bebé deja el subterráneo argentino para adentrarse en las fauces de la noche limeña

La banda argentina llega a Lima para ofrecer un concierto en Vichama Bar. En su música convergen los ritmos y melodías con la pasión por el fútbol: patear una pelota también puede ser una ilusión musical.

La banda argentina asegura que cuando los artistas escriben canciones pensando en el éxito, ya perdieron.

Escribe: Óscar Bermeo

Un videoclip que describe una pichanga entre amigos, letras dedicadas al ex volante uruguayo Rubén Paz, el ‘intro’ de Superstar Soccer (videojuego de Súper Nintendo) al empezar un disco, afiches de Chilavert o Ricardo Gareca para promocionar conciertos, etc. Ante tantos indicios, resulta difícil no asociar a Bestia Bebé dentro del rótulo de bandas futboleras. La muletilla no incomoda a Tom Quintans, vocalista y mente del grupo de Boedo. “Todos en la banda somos re futboleros. No es de lo único que hablamos, pero es lo que más llama la atención”.

El último Mundial los agarró en plena gira por el norte argentino. Recuerda que sufrieron juntos en Jujuy la estrepitosa caída ante Croacia (0 – 3). Racing, Independiente, Boca y River son los equipos de cada uno de los integrantes. Aquel día todos le iban a la albiceleste. “Un desastre el Mundial. Nos defraudó Sampaoli, algunos teníamos esperanzas cuando lo eligieron”, dispara Tom con media sonrisa.

No es casual la relación con el deporte rey. En Argentina a veces parece futbolizarse la vida. Conciertos, mitines políticos, partidos de fútbol. No importa el lugar. El comportamiento de las masas se expresa en cánticos corales y arengas. “En los 90s la gente era hincha de una banda. Había rivalidades entre seguidores de bandas. Ahora bajó un poco esa onda”, anota.

Pero justificar una nota a Bestia Bebé sólo por ese rasgo variopinto que enlaza deporte y música es injusto. Injusto con sus tres producciones discográficas (“Bestia Bebé”, “Jungla de metal 2” y “Las pruebas destructivas”), discos que suponen una bocanada de aire fresco en tiempos de ’sintes’ excesivos o combos de fusión.

Curiosamente ese respiro llega con una vieja fórmula. “Tocamos con guitarra eléctrica, bajo y batería, qué antiguos. No tenemos trompeta, marimba, etc. La fusión creo que pega más ahora en Latinoamérica. Somos una banda de rock, es decir una antigüedad”.

Los Bestia pertenecen a Discos Laptra, sello que en la última década reformuló los órdenes en el under argentino. Si bien El Mató a un Policía Motorizado parte como punta de lanza del movimiento, agrupaciones como 107 Faunos, Las Ligas Menores y los mismos Bestia Bebé brillan con luz propia. Hay puntos de contacto por sus letras minimalistas (o de historias mínimas), pero a diferencia de El Mató, en el cuarteto de Boedo encontramos guitarras furiosas con una estructura melódica sencilla pero potente. Hay mucho olor a punk.

“Las canciones son reflejo de lo que soy. Me gusta el fútbol, las películas de acción de los 80 y 90, estar con amigos en el barrio. También le meto algunas cosas sin sentido”, señala Tom.

En cinco años ya produjeron tres discos de estudio. “Un montón, porque aparte de la banda hacemos otras cosas”. El 2015 pisaron Lima por primera vez. Tienen recuerdos fragmentarios de esa noche y esperan que este viernes la réplica sea mayor. “Nos sorprendió la gente. Se sabían los temas. Esa vez fuimos sólo con el primer disco. Ahora haremos un set largo porque llevamos los otros dos”, dice Tom.

Los temas de “Las pruebas destructivas” no son nuevos. Más bien, puede ser entendido como un falso compilatorio. Fueron composiciones que quedaron fuera de los trabajos anteriores y reversionadas para el nuevo álbum. Aquí se distingue un mayor interés por explorar otros sonidos. Tom lo resume así: “tiene estilos distintos. Comienza con un tema medio brit pop, el segundo es más The strokes, después vienen otros medio stooner, krautrock, otro folk y el último medio Artic Monkeys. Los discos anteriores por ahí son más uniformes”.

¿Cómo ves la producción numerosa de discos en el circuito independiente latinoamericano?

Es bueno que haya mayor variedad para que la gente pueda elegir. Cuesta más trabajo para el oyente. La circulación es otro tema, pero si uno realmente quiere tener una banda, hacer música y salir a tocar lo va seguir haciendo. Va tener subidas y bajadas todo el tiempo. De eso se trata como cualquier trabajo. No es que todo el tiempo irá bien. No te van a dar una copa al final.

Claramente no apuntan a la masividad…

Nosotros apuntamos a hacer canciones que nos gusten, después si la gente acompaña mucho mejor, pero si no viene nadie que no venga nadie. Si haces una banda con el objetivo de pegarla ya la cagaste. Mi objetivo siempre es hacer hits, pero por el hecho de que sean buenas canciones, no con el objetivo de triunfar, pegar en la radio y ganar mi primer millón.

¿Es necesaria mayor presencia en las radios para producciones independientes?

Sí, a full. Estoy de acuerdo. La Ley de Medios que hubo en Argentina intentaba eso. Que haya un porcentaje de producción argentina e independiente. Una postura así me parece muy buena para promover la escena.

A pesar de la expansión de las plataformas personalizadas, crees que los medios tradicionales siguen siendo importantes para la difusión…

Sí, si los dueños de esos medios son los dueños de todo, siempre van a tener influencia. Internet cambió ciertas reglas de juego, pero también el que tiene plata tiene más poder. Ahí está el chiste. Con internet está bueno que cualquier persona suba su material pero eso no te asegura nada.

EL DATO

Concierto: viernes 24 de agosto a las 9 p.m. en Vichama (Jr. Carabaya 945, Centro de Lima) junto a Los Cunches, Suerte Campeón y Paracaidistas. Entradas en puerta.

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