Blades dejó la salsa, pero su salsa no nos quiere dejar a nosotros. El panameño se presentó en el Estadio Nacional como parte del Festival All Access para decirle adiós al género que lo lanzó a la fama, y que durante 48 años lo ha llevado de gira por el mundo. La noche limeña fue la compañía perfecta para recibir a cuatro estrellas de la música, disímiles en estilos, pero unidas por el cariño a una de las instituciones salseras más importantes a nivel mundial.

Rubén Blades siempre ha sido amante del Perú, no por algo su devoción a Chabuca Granda, su tributo salsero del vals "Todos Vuelven" y su incondicional amor por Alianza Lima. Por ello, si había un lugar predilecto para despedirse de las giras salseras, era nuestro país.

El evento empezó pasadas las 6:00 de la tarde con el uruguayo Jorge Drexler, quien acompañado de su banda fue entibiando al público con sus canciones. "Polvo de estrellas", "Al otro lado del río"  y "Bailar en la cueva" formaron parte de su repertorio.

Seguidamente, las "princesas de un cuento infinito" suspiraron ante la presentación de Alejandro Sanz, quien además de ser un gran admirador de la carrera de Blades, ambos comparten su amistad con el fallecido guitarrista flamenco Paco de Lucía. Tras una introducción a su show con el festejo "Toromata", el madrileño de sangre peruana (según contó él mismo en una entrevista) compartió con su público canciones como "Amiga mía", "Mi soledad y yo", "Corazón Partío", "Deja que te bese" (con Marc Anthony en las pantallas) y "No es lo mismo".

La despedida salsera ameritaba una antesala de peso, y así Eddie Palmieri salió a escena, tras 26 años de ausencia en nuestra capital (su última vez fue en 1990 en la Feria del Hogar). "No vengo hace 26 años y deseo venir los próximo 26 años, una vez cada año", prometió el reconocido pianista, uno de los pioneros de la salsa y exquisito músico de latin jazz.

Adiós y gracias. Después que Palmieri pusiera al público a probar sus pasos, ya era momento de que Rubén Blades saliera a darle cara por última vez a sus seguidores peruanos. A las 11:23 de la noche, "Parao" daba inicio a la gala, en compañía del grupo costarricense de latin jazz Éditus.

"Tú y mi ciudad" contó con la compañía de Jorge Drexler y Blades aprovechó en agradecer su participación, junto a la de Sanz y Palmieri, al decir que "no solo eran buenos músicos sino también grandes y nobles personas que lo ayudaban a ser mejor".

"Sicarios" y "Vida" cerraron el bloque jazzero y despidieron a Éditus del escenario entre grandes aplausos, pero lo que el público había esperado era salsa, y salsa de la buena. El maestro nos transportó al año 1978, cuando aún amigo de Willie Colón grabó el disco "Siembra". De este glorioso disco, "Ojos" sonó en el Nacional y el público se unió al baile en cada una de las zonas.

Descarga salsera. La noche recién empezaba aunque el reloj marcaba las 12 de la noche, pero eso no importaba. Rubén Blades revivió a los Seis del Solar  con uno de sus más entrañables himnos: "Decisiones" sonó por los amplificadores y el Estadio Nacional se vino abajo, a punta de salsa.

Confeso admirador de Cheo Feliciano, Blades reconoció que empezó su carrera "copiándolo descaradamente". Fue a los 17 años que oyó su primer disco del 'Niño mimado de Puerto Rico' y aunque han pasado dos años de su partida, el compositor nos lo trajo a la vida con "Aunque tú no me quieras".

"Vale más un guaguancó", "Pablo Pueblo", "Las Calles", "Amor y control", y "El nacimiento de Ramiro" fueron solo algunas de las canciones que formaron parte de un larguísimo set de más de dos horas, en el que un Perú entregado bailaba cada canción como si fuera la última vez... pues en verdad lo era.

Recordando el Nóbel de Literatura a Bob Dylan, el 'Poeta de la Salsa' contó la anécdota de cómo compuso una canción con Gabriel García Márquez, para demostrar que las canciones podían ser consideradas literatura. La prueba de ello: "Ojos de perro azul", cuya letra es un cuento corto del recordado 'Gabo'.

La noche seguía avanzando, pero el tiempo no pasaba en el Estadio Nacional. El público quería seguir gozando con la música de Blades y así canciones como "Todos vuelven" o "El cantante" fueron el inicio del fin de esta noche de magia, rumba y poesía. 

Como homenaje a la vida, a la salsa, a su carrera y trayectoria, la emblemática canción "Maestra Vida" fue el cierre perfecto de un concierto esperado desde hace meses, pero que mientras más cercano se hacía, nos embargaba de pena por saber que Rubén Blades no volvería a realizar una gira salsera nunca más.

Dicen que un artista sabe cuando retirarse, para dejar el recuerdo de viejas glorias en la memoria de su público. Pero Rubén Blades no ha necesitado de viejas glorias para mantenerse vigente. Según él mismo dijo, cuando ocupó un cargo político en su país natal "le dijo sí a la Política, pero nunca le dijo No a la música".

Sin embargo, hasta los grandes saben cuando decir adiós, y aunque tiene hasta cuatro álbumes en camino, esta fue la última vez que veíamos ese traje oscuro y ese característico sombrero 'Panamá' hacer magia sobre un escenario, poner ritmo a una pista de baile y colmar el alma de poesía. Rubén le dijo adiós a la salsa, pero nosotros jamás le diremos adiós a él. Gracias, eternas gracias, maestro.

@rob_core

¿Qué opinas?