EFE

Justin Bieber cumplió al pié de la letra la programación del concierto que ofreció hoy en Río de Janeiro, pese a que en una de sus últimas canciones llegó a ser agarrado por detrás por un admirador que consiguió invadir el palco.

El incidente se produjo justamente cuando el ídolo pop terminó de cantar "Boyfriend".

El incidente generó una gran preocupación porque fue exactamente en el mismo momento en que Bieber puso el sábado fin anticipadamente a su presentación en Sao Paulo después de una persona le arrojó una botella de plástico que le golpeó en la mano y le hizo caer el micrófono.

El invasor, que apareció de sorpresa en el medio del escenario, abrazó al cantante por atrás y sólo lo soltó cuando aparecieron los miembros del equipo de seguridad.

El propio cantante se dijo sorprendido y admitió ante el público que pensó que había sido "un bailarín extra". La invasión del escenario fue tan natural que dejó dudas de si estaba planeada dentro del espectáculo.

Bieber no decepcionó a las cerca de 30.000 personas que ocuparon la Plaza de la Apoteosis, el corazón del Sambódromo de Río de Janeiro, con una presentación en la que combinó las músicas de su gira "Believe" con algunos de sus primeros éxitos.

Los histéricos admiradores del canadiense no protestaron ni por el atraso de una hora y 45 minutos en el comienzo del espectáculo y llegaron a la locura cuando el ídolo adolescente abrió su concierto totalmente vestido de blanco con el nuevo éxito "All Around the World".