Han pasado más de 30 años, y Pimpinela demostró seguir vigente en el público peruano | Fuente: RPP | Fotógrafo: Marcos Reátegui

Cuando Lucía y Joaquín Galán crecían en el barrio de Villa Urquiza (Buenos Aires), allá por los años 70s, ninguno pensó en formar un dúo de música romántica y recorrer el mundo vendiendo más de 25 millones en toda su carrera, no. Ella, quería ser actriz y él probaba sus dotes musicales en el grupo Luna de Cristal, así que la idea de cantar juntos era impensable.

Pero el primer paso de su historia como dúo llegó por cortesía de doña María Engracia, la abnegada madre que les inculcó el don del arte e insistía en que debían cantar juntos. "En Argentina hay una frase que dice que no hay nada más triste que bailar con la hermana, así que imagínense qué pensaba yo de cantar con mi hermana", recuerda Joaquín, sentado al lado de su hermana, micrófono en mano y enfrente de cientos de peruanos que se daban cita en el Jockey Club del Perú para verlos por tercer año consecutivo rendirle tributo a mamá por su día.

Y la ocasión no podría ser más propicia pues de una madre nacimos todos, y de la insistencia de una madre nació uno de los dúos argentinos más famosos y exitosos de la región: Pimpinela. El dúo de amantes ficticios e inseparables hermanos se dio cita para presentar un repertorio del recuerdo con sorpresas de su nuevo material "Son todos iguales".

El grupo arrancó la noche junto a su banda, en un escenario de fondo estelar con el tema "Esto no es amor". Las miradas serias, las palabras directas y la interpretación teatral anticipaban lo que sería una noche, en la que Joaquín, no saldrían tan bien parado.

"Yo que soy", "Nunca más, olvídalo", "Vivir sin ti no puedo", "Hay que estar en mi lugar", fueron algunos de los temas que continuaron en un repertorio sin pausas que mantuvo atado al público a sus asientos, cantando, coreando y festejando cada "desplante" que Lucía le hacía a su hermano, enarbolando el estandarte femenino.

Sin embargo, los dotes actorales de la menor de los Galán, le permitían ponerse en los roles de distintas mujeres, de las que sufren, las que aman, las que odian, y sobre todo las que no tiemblan para decirle sus cuatro verdades a su pareja. "Tienes que olvidar" y "Ese estúpido que llama" continúan el setlist.

Uno de los momentos cumbres se dio cuando ambos decidieron sentarse frente al público y con la confianza de una velada "entre amigos" contar un poco de sus intimidades como dúo y su recorrido en estos más de 30 años de carrera artística. El público no quedó excluído de esta fiesta y recordó a viva voz clásicos como "A esa", "Valiente", "Olvídame y pega la vuelta", "Dímelo delante de ella", entre otros.

Pimpinela no solo es un dúo que traslada los problemas cotidianos de las parejas a sus canciones, sino también se comprometen con ciertas causas sociales (prueba de ello es el Hogar Pimpinela para la Niñez, en la que acojen a niños abandonados), pero también con el feminicidio que es uno de los problemas más sociales más fuertes en Argentina y en todo Latinoamérica.

"Es muy lamentable que esta canción, que escribimos hace muchos años, todavía siga estando tan vigente", señaló Lucía Galán. "Si alguna mujer aquí está pasando por esto, que no lo calle, que lo cuente al mundo", agregó la cantante para dar pase a "Cuéntale al mundo", un manifiesto contra la violencia de género que estuvo acompañada con imágenes en las pantallas de mujeres maltratadas, así como fotos de las marchas de #NiUNaMenos en Argentina.

Durante casi dos horas, Pimpinela ofreció un setlist variado y cargado de sorpresas, haciendo cantar no solo a las madres presentes, sino también a caballeros, jóvenes y muchas señoritas, que demostraron que el legado de este dúo permanece vigente pese a los años. El show terminó con una promesa, la de volver cuantas veces sea necesario, porque para Pimpinela, el Perú seguirá siendo su casa.

Rob Reyna (@rob_core)

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