La industria musical es uno de los rubros más afectados por la pandemia de coronavirus. | Fuente: APPEVE

La pandemia por el nuevo coronavirus ha traído cambios visibles a diversos ámbitos de la sociedad. Sin conciertos o espectáculos artísticos, la música —a nivel nacional y mundial— también ha entrado en una de las etapas más críticas de su historia.

El pasado 22 de marzo, el presidente Martín Vizcarra prohibió los espectáculos de toda índole que reúnan más de 300 personas para evitar los contagios de coronavirus en el Perú. Tres semanas después, el premier Vicente Zeballos dijo que los eventos artísticos se mantendrán cancelados hasta el próximo año. Dos noticias que han establecido un clima de incertidumbre sobre el futuro de la industria frente a la pandemia del nuevo coronavirus.

Frente a toda esta desazón por el futuro de la industria, el streaming se ha erigido como una estrategia clave para sobrevivir en la música, después de la cuarentena. Así es como iniciativas como JoinnusLive se ubica como una alternativa para que los artistas peruanos continúen trabajando, pese a la suspensión de los espectáculos.

Sin embargo, detrás de este escenario también ocurre un efecto dominó de desempleo que agudiza una precariedad laboral no evidenciada por el Estado.

ALTERNATIVAS EN LA POSTPANDEMIA

Con el impedimento de ofrecer conciertos presenciales, los actores de la música también evalúan formas de seguir adelante con sus proyectos en forma digital, después de la cuarentena.

Ilyan Gómez, de Corriente, piensa que este es el mejor momento para que los músicos puedan reinventarse para hacer crecer su comunidad en internet. “Los artistas más pequeños tendrán que tener más creatividad para atraer a los espectadores, a través de las herramientas digitales y saber cómo utilizarlas”.

En ese sentido, existen diversas herramientas y la tecnología está haciendo frente a esta crisis con alternativas novedosas para recibir ingresos sin presentaciones o conciertos presenciales. Por ejemplo, Spotify añadió el botón de “Artist Fundraising Pick para que los artistas con perfiles oficiales puedan ser apoyados con donaciones por sus fans.

Facebook se unió a esta forma de apoyar a los artistas en el mundo, ya que próximamente incluirá una actualización para añadir una categoría digital para cobrar por transmisiones en vivo. Durante estas últimas semanas, músicos de todo el mundo han brindado conciertos gratuitamente desde sus casas, pero… ¿qué pueden hacer los músicos peruanos después de dos meses sin ingresos?

Domingo Seminario, gerente de operaciones y experiencia de usuario en Joinnus, habló con RPP Noticias sobre una de las primeras alternativas para los eventos en vivo. Se trata de JoinnusLive: una plataforma en línea para que los artistas continúen generando en ingresos, pese las restricciones por el aislamiento social.

JoinnusLive es una alternativa digital para que los artistas generen ingresos sin conciertos presenciales. | Fuente: Joinnus

Es una alternativa a los eventos en vivo, porque no vamos a tener eventos en vivo en varios meses y los artistas van a dejar de generar ingresos. Sin embargo, podrían seguir generándolos a través de eventos en vivo o grabados”, refiere sobre el desarrollo de esta alternativa digital para la cuarentena y después de esta.

Por el momento, algunos conciertos que se pueden encontrar en JoinnusLive son los de Giovanni Ciccia con canciones de Chabelos, Ruby Palomino, Rafo de la Cuba, Clara Yolks y otros más dentro de los casi 40 eventos en vivo de la plataforma. Las entradas oscilan entre los S/ 5 y S/ 30, ya que la inversión es notablemente menor que en una presentación en vivo.

No necesitan gastar nada en alquilar un local para hacerlo, porque lo hacen desde su casa, pueden minimizar los costos. Y eso también les amplía un poco. Hay quien se conecta desde cualquier parte del mundo, entonces su audiencia es global”, agrega Domingo Seminario sobre la accesibilidad a esta nueva alternativa digital.

Es imposible concebir que un concierto virtual pueda ser equivalente a la experiencia en una presentación presencial, pero es la mejor forma para que los artistas que buscan seguir conectados con sus seguidores y obtener un porcentaje de los ingresos que recibían antes.

Muchos artistas se volcaron a las redes sociales para generar mucho contenido gratuito”, detalla Domingo Seminario sobre el mercado digital de la música en tiempos del coronavirus. “Para generar contacto con sus fans y seguir siendo relevante en el tiempo, pero después de 1 o 2 meses no vas a tener ingresos como los tenías antes”.

“Nosotros somos a quien no se ve en un show", explica Jorge Donaire sobre la pérdida de empleos para miles de peruanos. | Fuente: APPEVE

LA CRISIS DEL DESEMPLEO

Se sabe que quienes más representan esta situación son los rostros estelares de los conciertos y festivales, como cantantes y músicos. Por otro lado, detrás del escenario y la monumental infraestructura, se encuentran los personajes que hicieron posible un espectáculo.

No solo se trata de escuchar a los músicos, que tienen una voz más global en los medios de comunicación. Sino saber qué pasa con todos los técnicos, sonidistas, productores, managers, etc.”, nos comenta Ilyan Gómez, del mercado musical Corriente, que se encuentra organizando su segunda edición de diálogos por la música en forma virtual.

Según las cifras de la Asociación Peruana de Producción de Eventos y Espectáculos (APPEVE), las actividades generan un promedio de 3,500 millones de soles anuales. Se calcula que aproximadamente 168 mil personas perderían sus trabajos, un 60% de todos los empleos que agrupan a técnicos, sonidistas, iluminadores, comunicadores, entre otros.

Jorge Donaire, representante del gremio APPEVE, considera que la coyuntura actual también es una forma de visibilizar a todos aquellos que han perdido sus trabajos. “Nosotros somos a quien no se ve en un show (…) Logísticamente, y a nivel planificación, eso tiene todo un trabajo detrás”, aseguró a RPP Noticias.

 

Comunicado de la Cámara de Comercio de Lima y el gremio Arena. | Fuente: Difusión

Pese a la dificultad de continuar con los eventos, APPEVE plantea una restructuración del reglamento para trabajar en los futuros espectáculos. En el Perú, no existe una norma específica para diseñar y crear un tipo de instalación, nos dice Donaire. Desde hace mucho tiempo, han basado sus parámetros y condiciones en el reglamento nacional de edificaciones.

De esta forma, se implementaron los aforos, evacuaciones de emergencia, salidas de escape y otras normas obligatorias para salvaguardar la seguridad de los asistentes. No obstante, todas las reglas del juego han cambiado: el distanciamiento social pide espacio entre unos y otros.

En un aforo de un concierto, puedes considerar hasta tres personas en un metro cuadrado, según la norma. Hoy en día, tres personas en un metro cuadrado es imposible. Entonces, eso se tiene que cambiar. Son puntos que hay que tocar y hay que empezar a rescatar o discutir”, explica Jorge Donaire.

Hace unas semanas, el presidente del Consejo de Ministros, Vicente Zeballos, señaló a Un canal inteligente que las actividades sociales públicas, artísticas o deportivas serían postergadas de manera indefinida. Es decir, la organización de espectáculos podría no llevarse a cabo por el resto del 2020.

“La realidad para nuestro rubro es que, muy entrado o llegando al 2021, vamos a comenzar a tener posibilidades de ocupar espacios públicos”, opina Jorge Donaire, representante de APPEVE. “Algunos se podrán sentir decepcionados porque se quedaron sin trabajo, pero creo que esto también nos debería de alguna manera motivar a buscar nuevas alternativas”.

En la postpandemia, la norma de aforo tiene que cambiar. "Hoy en día, tres personas en un metro cuadrado es imposible", explica el representante de APPEVE. | Fuente: APPEVE

UNA CUMBIA SIN CONCIERTOS PRESENCIALES

Para el sociólogo Santiago Alfaro, esta crisis debe repartirse en tres industrias grandes: internacional, el rock y sus derivados, y la música andina y cumbia. Sobre esta última, también existe una gran afectación económica y social, debido a que la cumbia no solo se escucha, sino que —a diferencia del rock— una gran cantidad de gente asiste a las presentaciones en vivo.

El tema de la cumbia y música andina es que es un rol social, un espacio de encuentro de familia, barrios, paisanos, celebración de actividades sociales. Es un mercado que es utilizado por asociaciones civiles, por comunidades, para reproducirse en el tiempo”, explica.

En la postpandemia, estas actividades ya no serán posibles de realizar, y provocará un efecto negativo en su economía comunitaria, y también individual, porque los músicos han perdido sus empleos. “Además, va a haber un daño al tejido social, porque ya no se van a juntar”, agrega Alfaro.

Al intentar traducir estas actividades en el plano digital o streaming, los cambios son abismales. Sin embargo, grupos del norte del Perú como Armonía 10, Agua Marina y Grupo 5 han ganado una mayor popularidad entre un público joven, a quienes están dirigidas las nuevas tendencias tecnológicas como el pago por un concierto virtual.

Hay un tema social de por medio, como la compra de cerveza, e ingresos, porque podrán cobrar por hacer el concierto, pero no por cerveza”, aclara Santiago Alfaro. “Se ha posicionado muy bien, ellos han explotado las circunstancias de manera positiva alentando la cuarentena, pero a la vez ofreciendo contenido que generan vínculos con su público. Vamos a ver si funciona como convertido en algo de pago, para grabarse y transmitir esa grabación”.

UNA PRECARIEDAD LABORAL NO EVIDENCIADA

En el extenso mercado de música, los principales representantes —entre los más conocidos e independientes— se ven afectados por una industria peruana, que antes de esta crisis ya cojeaba con un pie. ¿Cuántos músicos tenemos a nivel nacional? Hasta la fecha, no hay una cifra exacta para saberlo.

¿Cuántos se dedican enteramente a este rubro? ¿Cuántos tienen otras ocupaciones? Las respuestas siguen llenas de vacíos. Según explica el sociólogo Santiago Alfaro, se tienen estadísticas que aproximan una existencia de 16 mil personas vinculadas a la música. Sin embargo, no se conocen sus perfiles étnicos, géneros musicales, u otras características.

Se puede decir que solo hay 1,700 músicos, según el Censo del 2017. Eso es imposible. La mayoría de gente que está involucrada en música ha colocado su ocupación como ‘otra’, y por eso no ha sido registrado”, nos comenta sobre las cifras oficiales del gobierno sobre artistas peruanos.

Al no tener contabilizados la cantidad de músicos que existen en el Perú es como si el problema tampoco estuviera presente. Cantantes como Wicho García, vocalista de Mar de Copas, considera que las restricciones de aislamiento social se sintieron como ser despedido de su trabajo.

“No solo impacta, básicamente nos está haciendo reformular muchísimas cosas. Es como si te dijeran ‘te despido de tu trabajo y aparte de eso, no puedes trabajar’. Se nos han cerrado todas las puertas, no podemos trabajar y tenemos que buscar formas de generar ingresos”, dijo a RPP Noticias.

Por otro lado, Susan Ochoa estaba produciendo en su nueva canción, videoclip y segundo disco, pero tuvo que hacer un alto en todos sus proyectos durante la cuarentena. “Creo que nosotros músicos y artistas vamos a parar por un buen tiempo, porque no se ha encontrado una solución total (…) Mi trabajo es hacer shows en vivo, pero está un poco difícil”, se sinceró.

Susan Ochoa tuvo que detener todos su proyectos por la pandemia de coronavirus. | Fuente: Instagram

Santiago Alfaro nos cuenta que ha trabajado como funcionario del Ministerio de Cultura, y asegura que no existe una persona en estos cargos que se especialice en la música.

Es la gran debilidad que tiene ese ministerio. En parte tiene que ver que los grandes mercados de la música han vivido por su cuenta”, expone sobre la entidad gubernamental. “Después de los artesanos, la segunda fuerza laboral más grande viene de los músicos dentro de la cultura. No puede ser que no tenga un área o una persona especializada en la promoción de la música. Tiene que corregirse”.

Por ello, la precariedad laboral actual de los artistas peruanos se debe también una desidia institucional en desarrollar espacios de investigación y promoción de la música en el Estado. “La precariedad del empleo se expresa también en una precariedad institucional de la cultura”, concluye el sociólogo.

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