Aprendiendo un oficio tras las rejas del penal de Picsi

El 60% de internos no tienen condena aún y mientras esperan que se les haga justicia, aprenden un oficio que les permita ganarse la vida cuando salgan libres.
Juan Cabrejos

La salsa Virgen de las Mercedes es la canción más tarareada en la sección de reos comunes del penal de Picsi de Chiclayo (Lambayeque) donde están los internos que aún no tienen sentencia pero que están tras las rejas por decisión del juez.

Mientras esperan la sentencia -que puede ser absolviendo o condenando- aprenden un oficio que pueda servirles para –como dicen ellos- parar la olla cuando salgan en libertad. En buen castellano, para que puedan ganarse la vida y no tengan necesidad de caer en la tentación de delinquir otra vez.
 
Aún con las restricciones que tienen, los internos echan a volar su imaginación -que es una de las formas como escapar del encierro- para crear hermosas obras de arte que con paciencia hacen en los talleres de artesanía.

Unos aprenden a elaborar todo tipo de pan, otros ya le están dando duro a la carpintería, a elaborar canastas, a tallar piedra, madera y otros objetos.

No interesa si están con alguna enfermedad a cuestas -las enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias agudas, TBC y de la piel son las dolencias más frecuentes que enfrentan los internos- para que ellos aprendan un oficio que puede ser y debe ser su tabla para surfear en esta sociedad donde faltan las oportunidades de trabajo.

Oiga señora ley

Los internos que están en los talleres de artesanía, tallando una madera se olvidan de la injusta y lenta justicia, de que sus expedientes están polvorientos en algún estante de algún juzgado, cuyo titular no le importa acelerar las investigaciones para que pueda emitir la sentencia.

El mayor problema de los internos es la falta de celeridad de sus procesos por parte del Poder Judicial. Hay muchos que han cumplido su condena pero por la falta de pago del 10% del monto de reparación civil que estipula su condena, están más de medio año esperando que las puertas del penal se abran para reinsertarse a la sociedad.

Por: Juan Cabrejos

Lea más noticias de la región Lambayeque