“Por esta calle venían nadando como el arca de Noé, que es narrada en la biblia, bandejas con repollos, tomates, pescado, los baldes de plástico de más de 100 litros de capacidad se volteaban por la fuerza del huaico que  los arrastró desde el mercado pesquero…” así recuerda Mery Díaz, aquel día que las lluvias acumularon valores de 124,5 litros por metro cuadro, en la ciudad de Arequipa.

Yo, le servía una salteña a un joven que se acercó a mi kiosco, cuando de repente sentí sonidos parecidos a los de la construcción de un túnel subterráneo, ni llovía por esta zona –señorita-, nos relata Mery, una mujer que –a las cinco de la tarde almorzaba en parte que quedó habitable de su vivienda.

Como si dictara el libreto para la realización de una película sobre el fin del mundo, continúa relatando… alarmada por el ruido, salí hacia la vereda de la calle, de repente vi que 30 metros de mi casa, como se desbordaba la torrentera porque el paso era obstruido por un panel de la empresa que ahí funciona... pensé que era mi final e iba a morir arrastrada por el huaico… concluye.

Algunas de la personas de las seis familias damnificadas que habían levantado sus casas junto a la torrentera de la cuadra 12 de la avenida Venezuela, en el  Cercado de la ciudad, cansadas de realizar caminatas para gestionar el apoyo que las ayude a reconstruir sus casas, observan con tristeza los escombros en que se convirtieron esas habitaciones que las albergaban desde hace 23 años.

Horas después tuvieron que abandonar las casas, porque el paso del huaico por la torrentera debilitó las paredes de las casas contruidas, tras adquirir los terrenos a la cooperativa de vivienda Juan El Bueno. Las familias, 24 horas después tuvieron que ser reubicados en carpas de Defensa Civil en un albergue temporal, donde aún duermen.

El muro que faltaba:

Otra persona damnificada, que prefirió guardar su identidad en resera, nos comenta que en el año 2010, una comisión pidió al alcalde de la Municipalidad Provincial de Arequipa, la construcción de un muro de contención de 90 metros de longitud, para proteger las paredes de sus casas, pero solo obtuvieron  el compromiso de que el pedido iba a ser incluido en el presupuesto participativo del siguiente año.

Mery Díaz comenta que la construcción del muro pudo evitar que las viviendas sean destruidas por el huaico que arrastró a su paso todo lo que encontró.

La reubicación:

Tras el incidente, las autoridades consideraron al área de 800 metros cuadrados, como zona de alto riesgo, por lo que las familias que allí habitan tienen que ser reubicadas a una zona segura, según lo anunció, también el ministro de Vivienda Construcción, René Cornejo, que llegó a la ciudad.

Pese a la pesadilla que les tocó vivir, aquel día del fatídico aluvión, las familias se aferran a continuar en la zona, porque compraron el terreno que se encuentra debidamente inscrito en Registros Públicos hace muchos años; y piden a las autoridades les brinden apoyo para reconstruir sus casas, que los albergaban las 24 horas del día, porque también eran sus puestos de trabajo, como kioscos y pequeñas tiendas.

Por: Maxy Quico Benavides

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