En la costa central del Perú no se libera energía sísmica desde hace más de 270 años, advierte el IGP

En La Rotativa del Aire, Hernando Tavera alertó que se trata de un área de 350 kilómetros de longitud. El experto refirió que un sismo de magnitud 9.0 libera una energía comparable a la liberada por 810 mil bombas como la lanzada en Hiroshima

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En la costa central del Perú no se libera energía sísmica desde hace más de 270 años
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Hernando Tavera
Hernando Tavera estuvo esta tarde en La Rotativa del Aire. | Fuente: RPP

El presidente ejecutivo del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, advirtió que en la costa central del país no se libera energía sísmica desde hace más de 270 años, cuando ocurrió el último gran terremoto en la capital.

En La Rotativa del Aire, refirió que los últimos sismos de gran magnitud, como los de 1940 (magnitud 8.0), de 1966 (7.8) y 1974 (7.7), “no habrían liberado la gran cantidad de energía que se está acumulando desde hace más de 270 años frente a la costa central del Perú”.

“Con los estudios de acoplamiento sísmico, hemos identificado que, frente a la costa central del Perú, hay un área de 350 kilómetros de longitud que no ha libertado energía”, manifestó.

“Si partimos del hecho que los sismos son cíclicos, significa que los grandes sismos tienen que volver en el tiempo en algún momento, y ese es el escenario que podría presentarse en el caso de la costa central, donde está Lima”, añadió.

Sismos leves no liberan mucha energía

Hernando Tavera desmitificó la creencia popular de que los sismos de baja magnitud ayudan a liberar energía, ya que la diferencia en la escala de medición es muy marcada.

Al respecto, el especialista señaló que un sismo de magnitud 5.0 libera una energía comparable a la liberada con la bomba atómica de Hiroshima en 1945, mientras que un sismo de magnitud 6.0 libera una energía treinta veces superior.

“Se ha llegado a la conclusión que cada grado en la escala de magnitud es treinta veces más energía que la anterior y es una escala logarítmica”, remarcó.

Ergo, un sismo de magnitud 7.0 liberaría la energía de 800 bombas atómicas, mientras que un terremoto de 8.0 liberaría una energía comparable a 27 mil bombas atómicas. Finalmente, un evento de magnitud 9.0 liberaría una energía comparable a 810 mil bombas.

“Esto significa que los sismos de magnitud 3.5 o 4.0 no ayudan en nada a liberar la energía que se acumula y que daría origen a sismos de gran magnitud”, sentenció.

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