Mayra Amaya

Es tradicional, desde hace mucho tiempo en la ciudad de Piura y otros lugares, que durante los últimos minutos de cada fin de año, y los primeros del siguiente año, muchas personas realicen una serie de rituales, tradiciones y cábalas para, según ellos, dejar atrás lo malo y atraer lo bueno.

Una de esas tradiciones es precisamente la de quemar muñecos. De esta práctica tan difundida, se aprovechó Carlos Ayala Sandoval, quien desde hace casi dos décadas viene elaborando, junto a toda su familia, los sanpaulinos que los pobladores piuranos compran para “quemar el año viejo”.

“Todo empezó como jugando. Elaboré un muñeco que me personificaba para quemarlo ese fin de año y lo coloqué en la tienda de mi casa. Sin embargo, los clientes quedaron encantados con la representación que me solicitaron que les venda. Así inicié este trabajo en el que llevo casi 20 años”, cuenta Ayala Sandoval.

Desde entonces, tuvo la idea de seguir con esa práctica. Para el año siguiente, ya no hizo solo uno, sino elaboró cinco muñecos, luego, 10, posteriormente 30, y así progresivamente hasta que hoy ha llegado a los cerca de 300, gracias a la participación y cooperación de casi todos los miembros de su familia.

“Aún así, la gente sigue comprando cada vez más, pero la verdad ya no pienso elaborar más porque se necesita una gran inversión de dinero y es un poco complejo. Todo el año estamos trabajando pues tenemos que buscar la ropa, conseguir el aserrín y no creo que podamos”, asegura Ayala.

Proceso de confección

Según refiere, Ayala Sandoval de 45 años, para que los 300 sanpaulinos estén listos, han iniciado su elaboración desde el mes de setiembre. Pero es desde enero que se dedican a conseguir la ropa, zapatos y ternos en ‘tacorita’ para que el personaje a caracterizar vaya bien vestido.

Una vez reunido el material inicia, junto a sus dos hijos y sobrinos, todos ellos, universitarios, el proceso creativo. Ahora que ya se van haciendo más duchos en la materia, se demoran aproximadamente dos horas en un muñeco, pero antes, recuerda Ayala, era mucho más trabajoso.

Empiezan, así el llenado del maniquí con la viruta. Luego, viene el cocido de la ropa, que realiza su esposa. Posteriormente la cara, que se elabora con papel periódico, y finalmente le dan la forma, con los rasgos físicos de la persona. Cada muñeco pesa aproximadamente cinco kilos y casi siempre mide un metro.

Nadie se escapa

“Tengo que estar atento a las noticias tanto locales, como nacionales para elegir a los personajes, pues cada año sale un personaje nuevo y nadie debe escaparse. La elección del personaje es fundamental al momento de venderlos, porque la gente los busca ya sea porque están decepcionados o le tienen cólera. Quemarlos es como una vía de escape a estos sentimientos reprimidos”, precisa don Carlos.

Los piuranos no eligen solo a los ‘caseritos’ personajes públicos, sino que también le han solicitado a otros como la suegra y compadres. Pero, este año entre los más pedidos están los padres de Adrianito, quienes se compraron un auto con las colectas destinadas para ayudar al conocido niño mariposa.

Otros que ‘lideran’ las preferencias, son el policía come plata, los cuatro fantásticos (Farfán, Vargas, Guerrero y Pizarro), los congresistas que hacen polémica como Omar Chehade, el ‘comeoro’, el ‘comepollo’ y la ‘roba cable’. También figura el popular Peter, de la serie Al Fondo Hay Sitio, entre otros.

Pero, no podía faltar el presidente regional Javier Atkins, muy requerido por los docentes y trabajadores de salud, mientras que la alcaldesa de Piura, Ruby Rodríguez, es solicitada, especialmente por los mototaxistas y comerciantes del mercado.

En esta oportunidad también ha elaborado muñecos para el ‘gusto’ hasta de los pequeños del hogar, con dibujos animados como la familia Simpson, los pitufos, el Chavo del 8, Kiko, entre otros. Todos estos Sanpaulinos que no contienen pirotécnicos y son vendidos a 30 soles cada uno, se exhiben en su vivienda ubicada en el asentamiento humano Quinta Julia.

De cada personaje don Carlos ha llegado a confeccionar hasta 30 muñecos, y recuerda que durante todo el tiempo que lleva vendiendo, los más solicitados han sido los expresidentes Alberto Fujimori con su exasesor Vladimiro Montesinos, Alan García, Alejandro Toledo y el expresidente regional, César Trelles Lara.

Pero, según afirma, Ayala, no son solo piuranos quienes compran sus muñecos, sino que algunas veces han llegado personas de otros lugares que quieren pasar un verano en el norte y se llevan su muñeco para quemarlo en la playa.

Una vez terminado el negocio de los sanpaulinos, seguramente don Carlos Ayala, volverá al Complejo de Mercado, donde vende artículos de primera necesidad, pues sus fuerzas y esperanzas nunca se quemarán.

Por: Mayra Amaya

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