Carlos Rojas cuenta cómo fueron los días que pasó en altamar. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Caren Layza

Los cuatro pescadores llevan en sus cuerpos las marcas del naufragio: quemaduras en las mejillas, el rostro bronceado y pómulos que empezaban a mostrar deshidratación y aunque muestran una mirada distraída y cansada, esta tiene un brillo especial, ese que solo tienen las personas que han sido elegidas para tener una segunda oportunidad de vivir.

Carlos Rojas parece despertar de un sueño. Recuerda que desde su adolescencia se entregó al mar, a las labores de pesca que heredó de su familia, y a las que se dedica desde los 15 años, tras abandonar el colegio. Él es uno de los pescadores arequipeños que sobrevivió 33 días en altamar a bordo de la 'Matarani'. "Los días más eternos" de su vida, relata.

"Lo de afuera es lo más horrible que hemos podido pasar. Hemos estado sobreviviendo, tratando de comer lo poco que hemos tenido, todo el agua se nos acabó hasta el agua de hielo y tuvimos que tomar nuestra orina y agua salada (mar), pero desde hace dos días ya no hemos tomado nada", recuerda.

El mar era muy salado y el poco pescado que llevaban se podría. Fueron por un viaje de tres días, que se convirtió en 33, desde el pasado 16 de mayo. Fue difícil. En el mar, además de la preocupación por el naufragio, hubo días muy tensos en los que discutían mucho. El sol los agotaba, pero el frío los unía por las noches.

Carlos cuenta que pasaron varias embarcaciones frente a ellos. Pero solo una se detuvo, fue la 'Daniel Humberto' de Salaverry. "Ellos fueron nuestros salvadores. Cuando se acercaron volvimos a tener fe", relata emocionado.

 

Los pescadores llegaron a salvo hasta el Puerto de Malabrigo. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Caren Layza

Cuenta que ya conversó con sus familiares. Ellos nunca dejaron de buscarlo y hasta hoy en la mañana, seguían preguntando por él. Pero, a pesar de sobrevivir a un naufragio, Carlos no teme volver otra vez al mar porque es su trabajo. Solo espera no tener que pasar nuevamente más de un mes.

"Durante esos días solo pensaba en mis dos hijos, en mi familia. Ya un poco resignado, debido al paso de los días y cuando nos quedamos sin agua, le pedí a Dios que los cuide. Aquí todos tenemos hijos y familia", dice aún nervioso, tal vez por los días que pasó en el mar, porque aún no cree que siga vivo.

Junto a Carlos, están los hermanos Yampier y Cristian Viza Calatayud, y Rubén Cossi Nina. Todos ellos fueron atendidos en Centro de Salud Municipal de Chicama, lugar a donde fueron trasladados inmediatamente tras su arribo al puerto Chicama, en la provincia de Ascope, a dos horas de Trujillo.

Los pescadores solo tuvieron agua durante 25 días, luego empezaron a tomar su orina y a comer pescado podrido. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Caren Layza

Al salir del centro de salud, fueron recibidos con aplausos de los pobladores que esperaron por horas en los exteriores para saber su estado, como si se tratara de apóstoles. Una mujer, que vivió toda siu vida en el puerto, invoca a San Pedro, el patrón de los pescadores.

"Este es un milagro de San Pedro. Este mes es su festividad y él los ha regresado con bien. Aquí los pobladores los recibimos con alegría", dice la señora con la mano en el pecho. Los pescadores solo agradecen y sonríen.

Pobladores de Puerto Malabrigo celebraron que los náufragos hayan arribado a su puerto y aseguran que es un milagro de San Pedro, patrón de los pescadores. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Caren Layza
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