El papá de Yanelith, Rufino Coaquira, llegó a Puno para pedir jusiticia. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Blas Condori

Rufino Coaquira, quien denunció que su hija Yanelith, de 18 años, fue secuestrada durante siete meses y violada por su pareja, un menor de edad y el padre de este en Huancané, llegó hasta Puno para pedir celeridad en la investigación fiscal.

A pesar de las declaraciones de la joven, donde acusa al padre del menor de violarla, el señor Teófilo Quispe, de 60 años, continúa en libertad. “Ni siquiera existe la solicitud de prisión preventiva por parte del Ministerio Público”, indicó el abogado Michell Huanatico, quien asumió la defensa voluntariamente este jueves.

El abogado denuncia que la investigación fiscal contra los padres del menor, Teófilo Quispe e Hilda Salluca, se aperturó solo por omisión de socorro. Aunque por la presión social, debido a las reiteradas movilizaciones de la población de Huancané, hace una semana se amplió la investigación por los delitos de violación sexual y secuestro.

El caso

Todo empezó a fines de junio del 2019 cuando Yanelith, quien en ese entonces tenía 17 años y cuatro meses de embarazo, fue a vivir a la casa de su pareja, de 16, hoy internado en el reformatorio Alfonso Ugarte de la ciudad de Arequipa.

Sin embargo, el 22 de enero del 2020, ella logró comunicarse con su hermana y denunció ser víctima de abusos sexuales, psicológicos y físicos. 

Ese mismo día, la policía fue al rescate y encontró evidencias desconcertantes: el cadáver del bebé de Yanelith dentro de un cajón, en la habitación de ella. La joven relató que había dado a luz en esa vivienda y denunció que su pareja asesinó a su hijo y que fue obligada a vivir con el cuerpo por más de dos meses.

Yanelith fue atendida en el centro de salud de Huancané, pero al cuarto día, sus padres la retiraron del lugar tras denunciar un hostigamiento por parte de los familiares de Teófilo Quispe.

“Cuando estuvo en el hospital, (los médicos) dijeron que (su hija) tuvo neumonía e infección urinaria, pero nada de la violación”, sostuvo Coaquira, quien agregó que su hija tiene pesadillas y evita salir de casa.

“Porque soy pobre, estas cosas nos están pasando. Las autoridades de Huancané no están haciendo justicia. Mi hija se encuentra traumada, enferma y no recibe atención médica, porque el padre (del agresor) trabaja en el hospital de Huancané”, indicó el papá.

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